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«Teixidors requiere magia porque el equilibrio es frágil»

21 enero, 2014

Teixidors

Ruido de trozos de madera rozando continuamente. Parece que se detendrán, pero siguen tercamente su camino. Son muchos trozos y todos se mueven al compás de los hilos de urdimbre que se entrelazan bajo la batuta del director de cada telar que hay en la sala. Entramos en el taller de Teixidors.

Hace tres décadas que aquí telares y personas con dificultades de aprendizaje dan vida a prendas para el hogar y complementos de moda, «deliciosamente imperfectas», como dicen desde Teixidors.

«Las prendas tejidas artesanalmente no son uniformes, están llenas de matices que reflejan las características de la herramienta que las ha elaborado y de la individualidad de cada tejedor», nos lo explica Juan Ruiz, quien, junto con Marta Ribas, fundó la empresa y con quien conversamos sobre su presente y futuro siempre con la premisa de que en la empresa Teixidors, «la rentabilidad es una consecuencia, no un objetivo».

 

¿Por qué nace Teixidors?

Para dar trabajo a personas con dificultades de aprendizaje.

¿Y por qué lo hace con telares de madera?

Porque como herramienta de producción tiene un valor muy importante. Pero, sobre todo, porque su valor terapéutico es igual o incluso mayor.

El taller de Teixidors está en una nave de 1500 metros ocupada antes por la empresa Miquel Gil.

Sí, se hacían medias y cerraron en 1973 debido al cambio de tendencias. Tenían las mejores instalaciones de la comarca y se les conocía como los aristócratas del textil porque había unas condiciones de temperatura y humedad excelentes para los trabajadores e inusuales para una fábrica textil ya que eran necesarias para poder trabajar las medias.

Transcurridos 10 años, en 1983, aquí mismo abrís vosotros el primer taller de Teixidors.

Sí, y no es una continuación de nada. Nacemos para apoyar a personas con capacidad diferentes que a través del telar pueden trabajar.

Hablamos de un oficio —tejer con telares de madera— muy complejo.

Lo es. ¡Tiene una exigencia intelectual alta! La ventaja es que todo el proceso se puede fraccionar muchísimo y, además, que todas sus partes te dan un feedback
constante.

¿Qué quiere decir?

Que el tejedor puede ver en cada momento como está quedando el producto final. Comprobar lo que está haciendo.

¿Quién decidió emprender este proyecto?

Marta Ribas, mi esposa. Esto nace por conciencia social, ella es trabajadora social y tiene una gran capacidad de trabajar con las manos. Quiso unir dos cosas: el componente terapéutico y la creatividad. Este concepto no existía en ninguna parte. Había participado en muchos talleres de psicoterapia y vio que había que conseguir unir creatividad, función terapéutica y trabajo con ingresos.

Pero sobre todo creatividad, ¿verdad?

Sí, porque es el acto de crear lo que tiene una gran capacidad terapéutica. Una manta de lana se convierte en una pieza de arte llena de matices que refleja la individualidad de cada tejedor.

¿Cómo conseguís que los tejedores y tejedoras aprendan?

Necesitan más apoyo que una persona sin discapacidades. ¡Un apoyo que debe ser individualizado!

¿Qué les aporta este proceso de trabajo?

Es una pregunta difícil y cualquier respuesta podría dar a entender que tenemos la llave para hacer cosas extraordinarias. Solo te puedo decir que es el proceso y la forma de trabajar lo que sin saber cómo, conlleva algo extraordinario. Pero sobre todo porque
aquí las personas con dificultades de aprendizaje encuentran trabajo. Cambia completamente su realidad vital, ¡cambia todo en su vida!

¿Cuántas personas trabajan en los telares?

33 personas y la mayoría han encontrado su primer y único trabajo aquí.

Tejer a mano no es la única excepcionalidad de la casa. La sostenibilidad y la trazabilidad de los procesos son prioritarios para vosotros.

Este proyecto solo tenía sentido si era sostenible y ecológico. Buscamos aquellos proveedores que puedan asegurar la trazabilidad y la sostenibilidad de los procesos de producción.

¿Y cómo lo hacéis?

Escogemos los que son más próximos a nosotros y procuramos que las relaciones se basen en la corresponsabilidad y la igualdad. La apuesta por un consumo responsable forma parte también de nuestro proyecto.

¿Qué rol juega aquí la necesaria rentabilidad de cualquier empresa?

Te diré que si solo valoráramos la rentabilidad y la eficiencia económica esto no tendría sentido. Aquí priorizamos la formación de la persona y la inclusión de tejedores que, no podemos obviar, no son los mejores del mercado.

Tenéis dos puntos de venta propios, la colección de complementos para mujer ya tiene un año y crecéis en los mercados internacionales. No os detenéis, ¿cuál es el objetivo?

¡Mantenernos! El crecimiento y la rentabilidad son una consecuencia de este objetivo. Por ejemplo, empezamos 6 y actualmente somos 42. Además el taller puede crecer también, porque tenemos 16 telares activos de un total de 22. Tenemos, pues, capacidad de crecer tanto por maquinaria como por turnos.

¿Y lo haréis?

No lo descartamos, pero el mercado tiene que ir por delante.

¿Hacéis iniciativas para seducir al mercado?

Sí, y si estamos vivos, ha sido gracias a que hemos salido fuera a seducir al mercado. Hemos logrado exportar el 60% de la producción, hace 8 años era solo el 10%. Pero la competencia es muy dura porque ahora estamos en casi toda Europa, EE. UU., Singapur, Nueva Zelanda o Japón. En otros países hay ventas anecdóticas. Pero, sobre todo, estamos contentos de estar en París y Nueva York, donde se pueden producir las grandes ventas. Nos lo hemos jugado todo a una carta, los mercados internacionales.

¿Por qué?

Porque en el mercado nacional han desaparecido muchos de nuestros clientes y porque tampoco tenemos capacidad financiera para estar en los dos sitios. La estructura financiera de Teixidors es débil por naturaleza.

Pero seguís adelante, creciendo y en muchos sentidos a contracorriente del sector. Representáis un equilibrio mágico en un contexto adverso…

Sí, esa es la palabra. Competimos con las mismas reglas que todos pero lo queremos hacer diferente. Y por eso Teixidors requiere magia porque el equilibrio es frágil.

Hay muchos mensajes detrás de una prenda de Teixidors. Desde un punto de vista comunicativo, ¿es complicado transmitir al cliente todas las  características?

¡Mucho! Cuando estamos descontextualizados en los puntos de venta es mucho más difícil poder transmitir todo lo que hay detrás de una pieza de la firma. ¡Empezando por la producción manual! Por eso es tan importante contar con nuestra propia tienda, allí podemos explicar quiénes somos, cómo lo hacemos y permitir al público que descubra el 100% del catálogo. Es un espacio «top» que podría estar en París, Hong Kong o Nueva York.

 

Para comprobarlo, salimos de Teixidors y visitamos brevemente Matèria, la tienda showroom de la firma donde se pueden comprar y también contemplar, todos sus diseños. «Este es un espacio conceptual y una fuente de información para Teixidors donde pedimos al cliente qué debemos ofrecerle. Tenemos expuestos todos nuestros productos de forma adecuada y conseguimos que todos convivan equilibradamente, para mostrarnos al cliente como queremos», explica Beatriz Askanazy, la responsable y creadora del espacio Matèria y enamorada de los tejidos, los colores y la filosofía de la empresa.

 

Teixidors

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