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Industria, moda y prêt-à-porter en Barcelona

18 septiembre, 2013

Exposición Barcelona prêt-à-porter / Núria Puentes / Palau Robert

El Palau Robert muestra medio siglo de industria y moda en Barcelona en una colección que recogerá hasta 300 piezas, para narrar los orígenes del prêt-a-porter en la ciudad.

«Cuando miras la moda de forma retrospectiva, te explica muchas cosas», asegura el comisario de la exposición Barcelona Prêt-à-porter 1958-2008, Josep Casamartina.

Esta muestra estará presente en el Palau Robert hasta el 30 de marzo de 2014 y «ordena» por primera vez, la historia del prêt-à-porter barcelonés. Invita al visitante a preguntarse por los orígenes de las marcas de ropa de este sector que hoy llenan las principales calles comerciales de la capital catalana. Le interroga mientras lo sitúa ante los vestidos de Teresa Helbig, Celia Vela o —en otra escala de medida— frente a los diseños de Desigual, Mango o Custo Barcelona.

La pregunta se resuelve con una respuesta muy clara: a finales de los años cincuenta, se inicia una lenta revolución en el sistema de producción y comercialización de la ropa que conduce al actual mercado de moda seriada, donde conviven grandes y pequeñas marcas de diseño, muchas de ellas, con capacidad de vender en todo el mundo.

«La moda nace y muere constantemente y se va renovando. La muestra termina con marcas consolidadas y con jóvenes —o no tan jóvenes— diseñadores que tienen sus propias firmas y talleres. Pero, sobre todo, la exposición reivindica la industria, el creador y las firmas [de prêt-à-porter] que venden sus propios trabajos», concreta el comisario de esta exposición única y singular que irá evolucionando a lo largo de los meses. Lo hará con la incorporación de nuevas piezas procedentes de la Colección textil Antoni de Montpalau.

Años treinta, nacimiento

Pero, ¿qué hizo posible que se pasara de la alta costura por un lado y de trajes y confección de indumentaria por otro, al diseño de ropa seriada? Esta es otra de las cuestiones que se propone desvelar la exposición.

«El inicio del prêt-à-porter en Cataluña se remonta a los años treinta del siglo xx, cuando algunas casas de costura abrieron secciones de ropa confeccionada siguiendo la tendencia ya iniciada, hacía tiempo, por los grandes almacenes», responde Casamartina.

Este historiador reconoce pero que «no fue hasta los años cincuenta, que se produjo una implantación y consolidación del diseño y la confección de ropa seriada ‘lista para llevar’».

Entonces, lentamente, las grandes casas de alta costura —siguiendo la tendencia de otros países europeos y americanos—, las empresas confeccionistas y de low cost, junto con los pequeños talleres, los creadores y las boutiques, fueron dando forma, durante más de medio siglo, el sector de la moda del prêt-à-porter tal y como lo conocemos hoy.

Cambio progresivo

A pesar de sus resistencias iniciales, los máximos exponentes de la alta costura barcelonesa —Pedro Rodríguez, Pertegaz, Santa Eulalia o Antoni Joamon entre muchos otros— sabían que su futuro debería pasar también por la creación de vestidos en serie.

«Asunción Bastida fue de las primeras del sector de la alta costura en apostar por colecciones de prêt-à-porter», revela el historiador Casamartina.

Bastida que tuvo un establecimiento dedicado a la alta costura en la Gran Vía de Barcelona, marchó a Italia en 1939 con motivo de la Guerra Civil española. Allí, durante un año, tal y como explican desde la Colección textil Antoni de Montpalau, tuvo contacto con grandes casas de moda de Milán y Roma. Seguramente, esa experiencia, así como su colaboración con Dior y el modisto francés Jacques Heim, le permitió adelantarse a otros diseñadores de alta costura barceloneses. Fue la suya una de las primeras casas de alta costura en apostar decididamente por el prêt-à-porter.

«A los diseñadores procedentes de la moda de alta costura les costó adaptarse a las dinámicas productivas del prêt-à-porter. Había que acortar los tiempos de producción y pedido de tejidos, entre otras muchas cosas. Quizás Pertegaz fue uno de los que se adaptó mejor a aquellas nuevas rutinas de trabajo que imponía la moda seriada», relata el comisario de la exposición que recuerda, además, que este creador inició su línea de prêt-à-porter en 1968, el mismo año que abrió su boutique en la Diagonal.

«Otros creadores ya nacieron directamente dentro del sector del prêt-à-porter», apunta Casamartina. Es el caso de Josep Ferrer. De este diseñador se puede ver expuesto un traje pantalón de finales de los años cincuenta. También lo hizo Andrés Andreu, que se estableció por su cuenta después de trabajar con Pedro Rodríguez.

La industria impulsora

Los industriales textiles merecen un capítulo aparte en la historia del prêt-à-porter, tal y como explica la exposición y recuerda su comisario.

En 1963, los fabricantes de tejidos se unieron en torno a la iniciativa Moda del Sol. Una incipiente pasarela que tenía que servir de excusa para mostrar las novedades textiles, en forma de vestido. «Tuvieron un gran éxito en la muestra que presentaron en París y que contaba con los diseños de Josep Maria Fillol. Este diseñador fue contratado por las casas de tejidos que formaban parte de Moda del Sol», relata Casamartina.

Esplendor de los sesenta y setenta

Aquella iniciativa pionera permitió a los fabricantes de tejidos, principalmente de Terrassa, Sabadell, el Maresme y Barcelona, irse haciendo un nombre no solo en el Estado, sino también en el ámbito internacional. «La revista Vogue dedicó desde 1967 hasta 1974, 17 páginas especiales a Moda del Sol dos veces al año, coincidiendo con
las nuevas colecciones de temporada. Tanto la década de los sesenta como la de los setenta fueron el gran momento de esta iniciativa y de las casas que formaban parte de ella», recuerda Casamartina.

De hecho, estas dos décadas fueron los años de auge de la moda prêt-à-porter. En los sesenta, Santa Eulalia comenzó la línea Boutique, enfocada a un público joven y diseñada por Jorge Olesti. La empresa Sant Patrick inauguró su primera tienda Pronovias en Barcelona y lanzó su sistema de franquicias. Durante aquellos años también, Margarita Nuez abrió su taller de prêt-à-porter y Marisol Bofill inició su línea de ropa seriada con la marca Carola.

Entre otros hitos, en los setenta, Toni Miró, asociado con varios industriales, creó la marca de prêt-à-porter Antonio Miró y empezó su expansión internacional. También en 1977, Antonio Balado, junto con otros nombres y diseñadores del momento, participó en Top Spain de Nueva York.

El pequeño comercio

Finalmente, la exposición quiere recordar a los visitantes que las boutiques y los pequeños talleres de modistas fueron grandes impulsores del prêt-a-porter en Barcelona. En este sentido, su comisario destaca el gran protagonismo de algunas de las calles barcelonesas en la promoción del prêt-à-porter catalán: «La calle Tuset, por ejemplo, se impuso con tiendas como Josep Ferrer, Roura, Renoma y Carnaby Street».

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