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Iriarte Iriarte, perfectas geometrías de piel hechas en Barcelona

20 diciembre, 2017

La diseñadora Carolina Iriarte de la firma Iriarte Iriarte / Iriarte Iriarte

La diseñadora Carolina Iriarte presentará en Japón la próxima colección de bolsos en marzo y abrirá una firma de moda en 2018.

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“Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece…-continua contante hasta 26. Es una bolso pequeño y simple. Tendrá –hace una pausa y piensa por un instante- unas treinta piezas. Las corto todas a mano. Después las uno, las encajo e incluyo las fornituras. El último paso, es pintar las piezas y dibujarlas, lo que quiere decir que aplico una fuente de calor a los contornos de la piel, para que el bolso quede bien acabado”. Carolina Iriarte repite este proceso para cada uno de los diez modelos que forman sus nuevas colecciones.

“Mi manera de producir se acerca mucho a los procesos de las marcas de lujo. Quiero que los bolsos que haga estén muy bien acabados –se para. Quiero que sean perfectos -concluye”. Por este motivo, solo utiliza piel natural –de Igualada, destaca- y por este motivo también, todas las piezas se cortan a mano. Las de los bolsos pequeños, pero también las de los grandes que suelen tener muchas más partes para ensamblar. “Tengo que cortar muchas piezas para hacer un bolso. Es un proceso muy largo porque los interiores también son de piel”. Lo dice con convicción, subrayando que solo a través del proceso manual que hace, puede obtener los bolsos que quiere. “Con cada colección, he ido aprendiendo como hacer mejor los acabados. La experiencia me permite hacer cosas mucho más complejas ahora”, es el balance de Iriarte cuando mira atrás y se para a reflexionar sobre como su firma ha evolucionado a lo largo de nueve años.

En 2009, salieron al mercado los primeros bolsos de la firma Iriarte Iriarte. De hecho, sería más preciso decir que entonces se expusieron a pie de calle gracias a la apertura del primer taller y tienda de la firma. Antes, Carolina Iriarte ya había vendido, por encargo algún modelo que originalmente, se había hecho para ella misma. En medio de la crisis económica y después de trabajar, tres años, con un reconocido diseñador -de quién prefiere no decir su nombre- Iriarte emprendió un camino nuevo. Decidió apostar por hacer y vender bolsos. Pequeñas joyas de piel que concentran todo lo que había aprendido antes, en el sector de la moda y como estudiante de bellas artes y escenografía.

 

Emprender a los veinte

Carolina Iriarte apostó por hacer ensamblajes perfectos, geometrías propias de una arquitectura que con materiales naturales y sin estridencias, perdura en el tiempo. Piezas elegantes, sobrias, minimalistas y de gran belleza estética. Geometrías de piel que se exponen y se venden en los dos estudios que ya tiene la firma en Barcelona. Estas piezas se inspiran en el cine, en referentes vintage y en tendencias del pasado. Iriarte reinterpreta estas fuentes de inspiración en clave actual, las transforma en un bolso y las envuelve de una narrativa que el cine y la fotografía le permiten construir.

“Dibujo, dibujo y vuelvo a dibujar. Tengo que dibujar mucho cuando empiezo una nueva colección. Con una temática que escojo inicialmente, empiezo a dibujar y después hago las figuras en su tamaño real, las paso a cartón y creo los prototipos. No sé cuántas horas hay detrás de una pieza –dice con franqueza- pero en este pequeño bolso que estoy creando ahora, ya hace dos días que trabajo”.

Poco después de abrir su primer estudio en el Born de Barcelona dos reportajes sobre la marca, uno en el diario norte-americano, New York Times y el otro en el diario británico The Guardian le hicieron entender que lo que hacía era muy especial. “Me dio mucha confianza que estas publicaciones hablasen sobre Iriarte Iriarte”, recuerda. Una confianza que solo con 24 años era muy importante para ella. Aquello pasó en los inicios de la marca, cuando su hermana le acompañaba. Por este motivo, la firma conserva el apellido materno de las dos, a pesar que la segunda no trabaja en ella actualmente. Crear una empresa no era algo que atemorizara a Carolina Iriarte. Procedente de una “familia de autónomos”, lo que más le gustaba de diseñar bolsos era la posibilidad de aplicar todas sus pasiones en un único proyecto: “Con la moda puedo aplicar muchas de las cosas que más me gustan. Puedo hacer instalaciones artísticas –en referencia a los puntos de venta- puedo hacer fotografía, vídeo, diseño de interiores…”. Iriarte sigue enumerando todo lo que puede hacer gracias a su propia firma y todo lo que además, ha estudiado a lo largo de su vida. Primero bellas artes y escenografía en Argentina, de donde es ella originariamente. Más tarde llegó a Barcelona para estudiar diseño de interiores en la Escuela Massana. Es fácil ver en los vídeos que acompañan la promoción de sus nuevas colecciones y en la imagen de la marca que todas estas disciplinas y también pasiones están presentes en Iriarte Iriarte.

 

Luz, espacio y creación

“Me regalaron una máquina de coser con dieciséis años –dice hablando de su vida en Argentina- y desde pequeña, me cosía mi propia ropa. Siempre me ha gustado construir”. Y también fotografiar, filmar y dibujar. Todo esto, lo hace en su estudio de la calle Cotoners de Barcelona. Aquí tiene la luz que necesita para recrear escenas cinematográficas y fotografías inspiradas en el pasado. Imágenes y vídeos con los que explica los valores de la marca y transmite aquello que sentirá quién lleve un bolso de Iriarte Iriarte. Explica el alma de la firma. “Este estudio me da la calma que necesito para crear”, asegura. Hasta aquí vienen con invitación previa algunas de sus clientas y además, en este espacio del corazón de Barcelona tiene la tranquilidad que necesita para transformar las ideas en creaciones de piel.

“Cuando decidí dejar de desfilar en París –recuerda-, invité a mis clientes a venir aquí al estudio a ver y comprar los bolsos. París y Barcelona no están tan lejos, para alguien que viene desde Japón por ejemplo. Y aquí puedo disponer del espacio que quiero para exponer los bolsos como me gusta”. Carolina Iriarte mostró sus diseños en la capital francesa, en concreto en Première Classe y Capsule, durante los tres primeros años de la firma. “Lo hice porque era lo que se esperaba que hicieras, pero no era lo que me gustaba. Prefiero apostar por tener el control de la producción. Hacer poco y hacerlo bien. Las presentaciones ahora las hago en el estudio, recibo menos gente pero trabajo con la tranquilidad que me da saber que puedo controlar el proceso”, asegura la diseñadora. Sus palabras dejan claro que crecer no es su prioridad. “Seguro que haría colaboraciones con diseñadores que admiro. Ya he hecho por ejemplo con artistas como Evelyn Bracklow, pero lo que no haría sería algo que me llevara a perder el control de la firma o vender su alma”, dice en referencia al posible interés de inversores. Esto no quiere decir pero que Iriarte no quiera crecer, ella misma asegura que desde que nació la firma no han dejado de hacerlo: “Ha crecido poco a poco y me gustaría verla crecer. Pero no me gustaría que lo hiciera de golpe. Quiero que lo haga conmigo y no me interesa tener una gran empresa. Quiero crecer para invertir en nueva maquinaria, para hacer más vídeo y más fotografías. Para aquello que me gusta”.

 

Nuevos proyectos

Una buena muestra que crecer, de una forma controlada y orgánica, es parte de los planes de Carolina Iriarte, es su nuevo proyecto. En 2018, saldrá al mercado una nueva firma de moda que ella y otro socio impulsaran. Será un proyecto a parte de Iriarte Iriarte, pero las conexiones entre las dos iniciativas están aseguradas. “Tal y como me pasó con los bolsos, nunca encuentro la ropa que a mí me gusta. Y por esto, quiero hacérmela”, explica Iriarte hablando de su nuevo proyecto, una marca de ropa, que verá la luz, previsiblemente, en 2018. También el año que viene, presentará la nueva colección, en la que trabaja ahora mismo, en Tokio. En Japón es donde hay las dos únicas tiendas multimarca que distribuyen su producto. Dejando aparte el mercado asiático, los bolsos de Iriarte Iriarte solo se pueden comprar en las dos tiendas taller que tiene la firma en Barcelona y a través de su tienda online. Se trata de un producto que apasiona tanto a mujeres jóvenes como de avanzada edad adulta y que se dirige a un segmento de cliente medio alto, ya que sus precios más habituales oscilan entre los 200 y los 400 euros. La fabricación de los bolsos de la marca se realiza toda en Barcelona, varios talleres colaboran con la firma para realizar el producto que siempre se acaba en el estudio de Carolina Iriarte. Finalmente, las materias primeras, la piel es de Igualada y las fornituras de Italia.

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