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La estrecha relación entre el textil y la arquitectura

1 marzo, 2019

La estrecha relación entre el textil y la arquitectura

Las antiguas fábricas y los edificios más señoriales de Barcelona muestran la importancia que ha tenido el sector textil en la capital catalana

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En Barcelona, y en Cataluña, el mundo del textil –en un sentido amplio– está estrechamente relacionado con la arquitectura. Y esta vinculación se da en diferentes ámbitos. La ciudad conserva algunos de los edificios que recuerdan el pasado esplendoroso de la industria textil catalana, como la antigua fábrica Fabra i Coats, en Sant Andreu, o el conjunto industrial La Escocesa, en Sant Martí. Así mismo, paseando por las calles de Barcelona encontramos los palacios y las casas señoriales que, en el siglo XIX, principalmente, los grandes industriales del sector se hicieron construir por los más importantes arquitectos del momento. Destacan Eusebi Güell, conde de Güell e impulsor del palacio Güell de Antoni Gaudí, o Bartomeu Terradas, quién encargó la Casa Terradas o Casa de las Punxes al arquitecto Puig i Cadafalch. Además, desde hace unos años, se ha dado la circunstancia que grandes firmas del sector textil han hecho suyos diferentes edificios singulares de la ciudad, como es el caso de H&M que desde hace poco se ha instalado en el edificio Generali.

A continuación, explicamos brevemente cual ha sido la vinculación entre el textil y la arquitectura –tanto la industrial como la urbana–, dos sectores que, a lo largo de la historia, han establecido una estrecha relación.

 

Pasado fabril

Diferentes edificios recuperados recuerdan el pasado industrial textil de Barcelona. Destacan Fabra i Coats, antigua fábrica de la Compañía Anónima de Hilaturas de Fabra y Coats, empresa fundada en 1903. Se trata d un complejo histórico del textil catalán formado por 12 edificios que siguen el modelo industrial inglés; actualmente es un equipamiento cultural que acoge la Fábrica de Creación y el Centro de Arte Contemporaneo, entre otros espacios.

Otra fábrica textil recuperada es La Escocesa, un equipamiento del siglo XIX situado en el Poblenou y que empezó su actividad como fábrica de estampados. Actualmente es un espacio que acoge diferentes artistas para realizar estancias en residencia y se caracteriza por la libertad creativa y el desarrollo de proyectos comunitarios.

En el Poblenou también encontramos Palo Alto, un antiguo recinto industrial que en la actualmente es la sede de estudios de arte y creativos, y Ca l’Aranyó, una antigua fábrica dedicada a la manufactura de algodón, propiedad de Claudi Aranyó y Antoni Escubós, y que desde hace unos años es la sede del Campus de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra. Otro ejemplo es Can Framis, antigua fábrica textil de finales del siglo XVIII propiedad de la familia Framis y que actualmente es una de las sedes museísticas de la Fundación Vila Casas.

En el distrito de Gràcia encontramos otros ejemplos de arquitectura fabril. Uno de ellos es el Vapor Nou, la fábrica textil de Francesc Puigmartí que, con sus veinticinco telares mecánicos, daba trabajo a ochocientos trabajadores y trabajadoras, la mayoría de los cuales eran del barrio. La chimenea cilíndrica y de obra vista –según las fórmulas tradicionales– de la actual plaza del Poble Romaní es el único vestigio de la fábrica y el único resto de pie en todo el distrito.

Unas manzanas más arriba, en la calle Biada, hay la sede del IED Barcelona, Escuela Superior de Diseño, que conserva la estructura original y el aspecto de la antigua fábrica textil Macson, construida en 1952.

También en Gràcia, pero cerca del Eixample, encontramos la antigua fábrica de tejidos Pujol i Casacuberta. La empresa, creada el año 1899, fue de las primeras en Europa en producir tejidos de seda cruda (shantung) en telares mecánicos. Motivo por el que la fábrica se conoce popularmente como La Sedeta. Actualmente acoge un centro cívico y un instituto, entre otros equipamientos municipales.

El edificio que actualmente ocupa el espacio gastronómico El Nacional, de más de 3.000 metros cuadrados, había sido la sede de la fábrica textil Tenería Moderna Franco-Española dedicada al adobo de pieles para zapatos.

Por otro lado, el Vapor Vell fue la primera gran fábrica textil moderna que se instaló en el antiguo municipio de Sants, y una de las primeras de Cataluña. Las obras de construcción se iniciaron el año 1844 y empezó a producir en 1846. Desde el año 2000, el espacio acoge la biblioteca Vapor Vell y la escuela Barrufet.

En el mismo distrito de Sants-Montjuïc encontramos la fábrica textil de la España Industrial, fundada por la familia Muntadas el año 1847 y que se convirtió en la primera sociedad algodonera de España. Se inauguró en 1850 y pronto se convirtió en el recinto fabril más importante de todo el Estado. El espacio se conoció popularmente como el Vapor Nou, en contraposición al nombre de la otra gran industria textil de Sants (el Vapor Vell), y llegó a dar trabajo a más de 2.500 personas, pero el año 1969 cerró sus puertas. Después de muchas reivindicaciones vecinales, en 1985 en el antiguo solar de la fábrica de la España Industrial se construyeron viviendas y se creó el parque que actualmente lleva su nombre.

Cerca de la plaza España se levantó la fábrica Casaramona –actual CaixaForum–, un edificio de estilo modernista construido entre los años 1909 y 1912. La construcción de la fábrica fue un encargo de Casimir Casaramona i Puigcercós, un industrial algodonero, especializado en la confección de mantas y toallas, que necesitaba un nuevo emplazamiento fabril, ya que su antigua fábrica se había quemado. Casaramona encargará el proyecto a Josep Puig i Cadafalch, uno de los arquitectos más destacados del modernismo catalán, que proyectó una fábrica modélica.

Otro ejemplo de la vinculación entre la arquitectura y el textil es Can Batlló –o Fábrica de Hilados y Tejidos de Algodón, Blanqueo, Estampados y Aprestos de Juan Batlló, de Joan Batlló i Barrera, uno de los hermanos de la poderosa familia Batlló–, un antiguo complejo industrial ubicado cerca de la Gran Via de les Corts Catalanes, cerca de la plaza Cerdà. Lo forman las instalaciones que constituyeron la fábrica textil creada en 1878 y que a finales del siglo XIX dio vida al barrio de la Bordeta de Barcelona. El proyecto es obra del ingeniero Juan Antonio Molinero.

 

El esplendor de los comercios

En la segunda mitad del siglo XIX la venta de muchos bienes de consumo alcanzó una magnificencia que se reflejaba en el exterior de los establecimientos, y los comerciantes buscaban crear imágenes atractivas y sorprendentes para dar a conocer sus productos. Destaca la fachada de inspiración oriental de la casa de paraguas, sombrillas y abanicos del comerciante Bruno Cuadros, en la Rambla de Barcelona, también conocida como la Casa de los Paraguas; actualmente los bajos son una sucursal bancaria.

Otro ejemplo lo encontramos en las dos ranas bajo un paraguas de la Casa Budesca, en la calle del Clot, la cual había sido el negocio y residencia de una familia que se dedicaba a la confección de paraguas.

En 2014 cerraron sus puertas los almacenes El Indio, en la calle del Carme, en Ciutat Vella, y especializados en ropa para el hogar y telas. La tienda se inauguró en 1870, y en 1922 el decorador Vilaró i Valls la decoró con elementos de madera trabajada en la fachada con unos plafones que representaban la cabeza de un indio y flores estilizadas siguiendo un claro estilo modernista.

Otro edificio singular que, a pesar de no ser un comercio, está estrechamente vinculado con el textil es la Casa del Gremio de los Veleros, o Casa de la Seda. Esta fue construida entre los años 1758 y 1763 como sede de la Cofradía de Tejedores de Velas de Seda, bajo la advocación de la Virgen de Nuestra Señora de los Ángeles. Es una obra de una gran sobriedad estructural y uno de los edificios más decorativos de la Barcelona del siglo XVIII, por la calidad de sus esgrafiados y por la imagen de la Madre de Dios, obra del escultor del siglo XVIII Joan Enrich. Los esgrafiados cubren todos los muros exteriores: figuras de cariátides y columnas que sostienen cornisas figuradas en la planta noble y en la segunda, y figuras de niños en la planta alta, completado con decoración de rocalla y guirnaldas.

 

Grandes empresarios del textil

Si, por un lado, el sector textil generó una importante arquitectura fabril en la ciudad, por el otro, algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, como el Palau Güell o la Casa Batlló, fueron encargados por magnates del textil. En el caso del Palau Güell, este fue el primer encargo importante que tuvo Gaudí, y lo inició en 1886 para el industrial y mecenas Eusebi Güell, mientras que la Casa Batlló es una de las transformaciones arquitectónicas más extremas que hicieron Gaudí y su colaborador, Josep Maria Pujols, para el empresario textil Josep Batlló.

El edificio de la Casa de les Punxes, o Casa Terradas, fue encargado por el industrial textil Bartomeu Terradas a Josep Puig i Cadafalch el año 1905. La propuesta del arquitecto fue la construcción de tres edificios de apariencia medieval que, formando un bloque unitario, crearan el aspecto de un castillo medieval.

Otro de los edificios emblemáticos es el Palauet Casades, que fue encargado por Pau Casades –hombre de negocios que se dedicó a la fabricación de estampados y otras actividades relacionadas con el textil- en 1882 al maestro de obras Antoni Serra i Pujals. El año 1923 el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona firmó la escritura de compraventa del palau Casades para convertirlo en sede corporativa.

Y este febrero, después de tres años de rehabilitación, la Casa Burés, en el chaflán Ausiàs March con Girona, ha recuperado la magnificencia que aportan las artes aplicadas. Francesc Burés, hijo del fundador de la prospera empresa algodonera, especializada en hilados y tejidos, encargó a Francesc Berenguer, colaborador de Gaudí, que le proyectara tan ambicioso edificio; como no disponía de título, firmó la obra el arquitecto Miquel Pasqual. Actualmente el edificio vuelve a lucir parte de su esplendor inicial.

 

Grandes marcas en edificios singulares

Los últimos años, las grandes marcas de moda han optado por abrir nuevas tiendas en edificios históricos y emblemáticos de la ciudad. Un ejemplo reciente lo encontramos en la Casa Ramon Casas, situada en el número 96 del passeig de Gràcia. Esta fue proyectada en 1898 por el arquitecto Antoni Rovira i Rabassa, y después de un minucioso trabajo de restauración actualmente es la tienda insignia de Massimo Dutti en Barcelona. Aun así, en la primera mitad del siglo XX, el edificio acogió el taller de la diseñadora catalana de alta costura Asunción Bastida, y la emblemática tienda de regalos y diseño de Enrique Levi y Hugo Vinçon.

Otro edificio, en este caso el Generali, inaugurado en 1950 en la esquina de Gran Via de les Corts Catalanes con el Paseo de Gracia, y que fue la sede del Banco Vitalicio, actualmente acoge la tienda de la marca de ropa H&M más grande de España.

Pero, por su extensión, la historia de las grandes marcas en edificios singulares de la ciudad, especialmente en el Eixample, da para ser tratada en otra ocasión.

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