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Las novias del universo Imma Clé

28 junio, 2017

Imma Clé en su taller / Imma Clé

La firma Imma Clé, con 25 años de historia, está en pleno crecimiento y llena las páginas de las revistas más prestigiosas del sector.

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Cuando las novias de Imma Clé visitan su taller, entran en “una caja de zapatos abierta al mar”. Un espacio de cristal donde el exterior y el interior son lo mismo. Aquí dentro se para el tiempo. La imaginación encuentra la calma que necesita para que las historias más románticas se transformen en vestidos. El taller de Imma Clé es alegría y sobre todo, amor. Es un pequeño universo rodeado de vegetación y muy cerca del mar, lleno de tejidos blancos, manos sabias e ilusiones. Un espacio donde las novias vienen a buscar vestidos de boda románticos, eclécticos y muy especiales.

¿Qué es el universo Immaclé? Le preguntamos a su diseñadora y nos responde con dulzura y seguridad: “Es donde vivo yo. Mira, hace años, estuve en un showroom en Barcelona, allí quedé con una clienta. Me sentía perdida, no era mi sitio. Aquí, lo tengo todo. Si necesito un tejido, lo tengo aquí, si necesito ir al taller, voy a bajo… Este es mi mundo. Fuera, no lo es”.

Vivir en Canet de Mar, un pueblo costero a cuarenta minutos al norte de Barcelona y sobre todo, vivir en la casa que concibió el arquitecto, David Sainz, su marido y que se llama “caja de zapatos abierta al mar”, explica qué es Imma Clé. En este espacio, la diseñadora recibe visitas de novias de todos los puntos del Estado, de diferentes países del mundo y por supuesto, de muchos pueblecitos de Cataluña. “Me dicen que si estuviera en Barcelona vendería más. Y yo les digo que entonces, no sería el universo Imma Clé”, dice con su tono vital Imma Rodríguez Clemente. Este es el nombre que hay detrás del universo Imma Clé. Es la diseñadora que hace veinticinco años empezó en casa de sus padres y ahora, se prepara para el crecimiento de su firma de moda para novias de reconocido renombre en el sector. “Tengo los pies muy en el suelo. A veces no somos conscientes de todo lo que nos está pasando. Vemos una revista que habla de nosotras y estamos contentas”, explica la diseñadora en referencia a los reportajes que han publicado sobre ella revistas como Vogue, Wedding Style o Oxxo. “He ido como una hormiguita y esto es bueno. Las cosas tienen que estar muy bien hechas. Yo hacía novias diferentes y es lo que ha gustado a quien buscaba cosas que nadie más hacía”, resume hablando de sus inicios para que entendamos su éxito, sobre todo, en los últimos años.

 

Crecer y ser pequeño

Hace semanas que Imma Clé no puede aceptar más encargos que tengan que entregarse antes de septiembre. En este taller, formado por siete personas, trabajan a pleno rendimiento. “Duele, cuando tienes que decir no a una clienta. Duele”, confesa Imma Rodríguez con la calmada sinceridad con la que responde a todas las preguntas. A ella le gusta formar parte de la historia de amor de sus clientas, le gusta acompañarlas cuando escogen el vestido y sueñan cómo será el día de su boda. Por este motivo, porque comparte con todas ellas la ilusión de casarse, le gustaría poder decir que sí a cada novia que le escribe o le llama. “Pero de Imma solo hay una. Las pruebas las hago yo y a las clientas les encanta verme. Quiero atenderlas y tener tiempo para ellas. El trato es lo más importante para una novia”, dice la diseñadora con la seguridad que le dan más de dos décadas de experiencia.

Si tiene que escoger, Imma Rodríguez cree que lo que más atrae de su firma es “la autenticidad”. “No lo digo yo, lo dicen mis clientas. Tenemos una pared en el probador, donde invitamos a las novias a dejarnos un mensaje y la fecha de su boda. Hay cosas tan bonitas como ‘eres auténtica’, ‘siempre te llevaré en mi recuerdo’ y muchas otras que son maravillosas”, exclama con alegría. No tiene aún claro cómo crecer y mantener la autenticidad. “Podría contar con talleres externos –dice entre muchas otras opciones- pero entonces, no podría supervisar, como hago ahora, el trabajo. Queremos que el resultado sea impoluto”. Sobre la mesa hay muchas opciones para hacer frente a la demanda, aunque una está descartada de partida: “Nosotros no seremos una franquicia”.

De momento, Imma Clé incorporará una nueva patronista al equipo. Alguien que sienta el proyecto como lo hace su creadora. “El equipo que tenemos es buenísimo. Tiene que ser una persona que se apasione –explica-, tenga los mismos valores que tiene la firma, crea en la marca y se sienta identificada”. Cada vestido de Imma Clé se hace a medida. “Esto es alta costura y cada vestido es único”, asegura la diseñadora.

Imma Rodríguez ahora se centra en diseñar y atender a las novias, pero no hace muchos años, también cosía y hacía los patrones. “Empecé haciendo el vestido de boda para mi hermana. Ella quería un vestido diferente a los que se hacían en aquella época. Gustó mucho y más gente me lo pidió”, recuerda sobre sus orígenes cuando aún era estudiante en la escuela Felicidad Duce e inició su carrera profesional.

 

El público

Tánger y Tierra – Mar son las dos colecciones que ha firmado esta temporada. A partir de los vestidos que incluyen, las novias pueden hacer tantos cambios como deseen. “Cada uno de ellos se puede convertir en cincuenta mil otros vestidos. Cambiamos las mangas, los cuellos, los escotes o lo que sea, dependiendo de la novia. Aunque también puedo diseñar un vestido de cero, si ella lo quiere”, dice Rodríguez. Desde dos mil novecientos euros y según el tipo y los metros de tejido que se escojan se puede tener un vestido de Imma Clé. Las mujeres que se enamoran de uno de estos diseños, dice Rodríguez que son personas con las ideas muy claras. Mujeres que vienen de todos los puntos del Estado, principalmente de Madrid, Navarra, León, Santander o Málaga. Pero también de países como Alemania, Suiza, Reino Unido o los EE.UU. “Nos conocen a través de internet o de las redes sociales. Nos contactan y algunas vienen a visitarnos. Para las demás, aunque son una minoría, les hacemos todo el proceso hablando a distancia. Si vienen y dependiendo de la complejidad del vestido, en cinco días podríamos tenerlo acabado. Si no pueden quedarse, se lo enviamos cuando está listo”, explica la diseñadora que cada vez más, cuenta con un público más variado por lo que respecta a su origen. “En lo que se parecen todas ellas, es en sus profesiones. El año pasado, tuvimos muchas profesoras y este año, tenemos muchas medicas”, dice contenta.

Imma Clé no desfila y tampoco participa en ferias internacionales. Su éxito es el boca a boca y el atractivo que sus vestidos y el espacio donde están expuestos tienen sobre las clientas. La creatividad de Imma Rodríguez, la pasión que transmite por el oficio y la alegría que contagia cuando acompaña una novia durante el diseño de su vestido, es una parte de la explicación, del porqué esta pequeña firma figura entre los nombres con más éxito dentro del sector nupcial español. En el futuro la diseñadora no quiere convertirse en una cadena de tiendas de novias, pero tampoco descarta una segunda línea que le permita llegar a las muchas tiendas multimarca que le contactan porque quieren ofrecer sus vestidos en diferentes sitios del mundo.

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