Entrevista

«Barcelona es una ciudad muy generosa»

Pilar Vélez, directora del Museu del Disseny de Barcelona

Cuatro meses después de la inauguración del Museo del Diseño de Barcelona, su directora, Pilar Vélez, nos habla de los retos de liderar una de las infraestructuras culturales más importantes de la ciudad que incluye la exposición de 173 vestidos desde el siglo XVI hasta los actuales creadores.

 

El próximo mes de octubre, el Museu del Disseny de Barcelona acogerá el Muscon 2015, la conferencia anual de museos del diseño de todo el mundo. Por primera vez, se encontrarán en la ciudad, aprovechando que se acaba de inaugurar este
equipamiento cultural ubicado en el edificio Dhub de la plaza de las Glòries. Vienen a conocer la apuesta que ha hecho Barcelona para mostrar su diseño al mundo a través de este espacio de más de 6.000 m2 de exposiciones, 70.000 objetos y una inversión inicial que ha superado los 80.000.000 de euros.

 

Pertegaz, Balenciaga, Pedro Rodríguez, Marià Fortuny, Asunción Bastida y hasta 50 diseñadores cuentan la historia de la moda de la ciudad en el nuevo Museu del Disseny de Barcelona.

 

¿Cómo es la colección de moda del museo?

No es un recorrido por la historia de la moda. Va más allá y se fija en cómo el vestido ha modificado el cuerpo de la mujer. En el siglo XVI el cuerpo crece porque el traje incluye estructuras interiores que lo ensanchan, vemos caderas inmensas y pechos hinchados.

 

¿Más tarde se reduce?

Sí, las tendencias van y vienen y hay etapas en las que todo es válido. Se reduce el cuerpo con cartones de pecho y corsés. También hay momentos en los que el cuerpo se perfila con vestidos muy ceñidos.

 

¡Hasta desnudarse!

Con transparencias y prendas mínimas, coincidiendo con épocas de libertad que rompen con las convenciones.

 

Además, el museo incluye una colección exclusiva de estructuras y ropa interior. ¿Por qué es tan especial?

Porque hay muy pocas en Europa que comiencen en el siglo XVI. La ropa interior es de uso y toca el cuerpo. Su conservación es mucho más difícil y hacerla llegar hasta hoy, requiere un gran trabajo para preservarla. En el espacio central de la colección el «Cuerpo Vestido», hay una muestra de 62 corsés, miriñaques, polizones, sujetadores y pecheras del siglo XVI. Piezas únicas por su antigüedad.

 

El recorrido comienza en 1550 y continúa hasta hoy. ¿Cómo se ha conseguido esta colección?

Si tenemos estas colecciones es porque la sociedad lo ha querido. Barcelona es muy generosa y desde el siglo XIX, ha habido grandes donaciones. También se han hecho adquisiciones, pero el porcentaje de donaciones en la colección actual del museo es muy alto.

 

Algunas de las donaciones más importantes de moda, en cantidad y calidad, son las de Manuel Rocamora y Hilda Bencomo.

Ellos son algunos de los donantes más importantes. Hay que decir que Barcelona no ha sido Viena, ni París ni Madrid.

 

¿En qué sentido?

Esta no ha sido una ciudad monárquica. Barcelona ha tenido una sociedad burguesa e industrial, y esto tiene una influencia directa en nuestros museos y colecciones. La colección de indumentaria de la que hablamos, es un ejemplo de ello. Gracias a  grandes coleccionistas como Manuel Rocamora o Maria Brillas, esposa del industrial Joaquim Ensesa, las podemos ver.

 

Bitlles solo vestía diseños de Pedro Rodríguez y su donación es muy reciente.

La donación es de 2007, la hizo Hilda Bencomo, la nieta de Maria Brillas. Se trata de una colección familiar que ahora se exhibe en el museo. Se une a la colección de Rocamora que es de una gran calidad histórica y única en Europa.

 

Él era un apasionado de la moda.

Sin coleccionistas como Rocamora la exhibición no sería lo que es. Hizo la primera donación en 1935 y después en el año 1969.

 

Con la inauguración del museo han recibido muchas donaciones. ¿Cómo las gestionan?

¡Diría que se han disparado las donaciones! Creo que a medida que la gente ve como el museo ha exhibido las donaciones que tenía, se ha animado a darnos sus objetos y colecciones.

 

¿Lo aceptan todo?

No, nuestro trabajo es seleccionar aquellas piezas que nos permiten cubrir los huecos del pasado para explicar mejor la evolución del diseño. No lo podemos aceptar todo. Pero al mismo tiempo, también debemos estar pendientes de cubrir el presente y escoger las piezas que, dentro de veinte años, explicarán qué se hace ahora.

 

¿Y cómo se aseguran de cubrir el presente en la colección de moda?

Por ejemplo, todos los diseños premiados de las diferentes ediciones del 080 Barcelona Fashion se dan al museo. Consideramos que si han sido premiados, ya tienen reconocido su valor patrimonial.

 

¿Cómo incrementan el resto del patrimonio del museo?

No es sencillo, porque hay que ser lo suficientemente selectos como para lograr explicar las líneas del diseño del primer cuarto del siglo XXI. Tenemos el objetivo de incrementar y organizar el patrimonio del diseño de la ciudad para el futuro. Cada generación debe hacerlo para la próxima. Tenemos que saber explicar cómo éramos y qué hacíamos a las próximas generaciones.

 

El interés por el diseño es muy alto en la ciudad. Ciento sesenta mil personas visitaron el museo durante las seis primeras semanas de puertas abiertas. ¿Una buena acogida?

Sin duda, vino mucha gente. Muchas tenían curiosidad para ver objetos que tenemos en casa o en el despacho a partir de una lectura diferente de la que se puede hacer en un museo de bellas artes.

 

Inauguraron hace cuatro meses…

Bueno, yo digo que estaremos todo el año de inauguración, porque poner en marcha una infraestructura que integra cuatro colecciones en un solo equipamiento es un reto. Tenemos las colecciones del Museu Tèxtil i d’Indumentària, de las Arts Decoratives, del Museu de Ceràmica y el Gabinet de les Arts Grafiques de la ciudad.

 

Sitúan el objeto en el centro del diálogo del museo con el visitante. ¿Qué  persigue esta organización?

El objeto es el denominador común de todas las colecciones y del ayer y el hoy. El museo reflexiona sobre lo que el objeto significa o ha significado desde su concepción, producción y hasta su uso.

 

¿Cómo define el Museu del Disseny de Barcelona?

Una plataforma de encuentro del diseño y de todos sus caminos. Tenemos la voluntad de ser un museo vivo donde se pueda debatir sobre el papel del diseño y del propio museo hoy.

 

En el futuro, ¿qué debe conseguir ser este museo?

Debemos ser la referencia internacional sobre lo que ocurre en Barcelona en relación al objeto. Queremos ser un museo vivo donde se pueda reflexionar sobre la utilidad del diseño.

 

Este será también uno de los temas del encuentro de museos del diseño que se celebrará en octubre. ¿En qué consiste el Muscon?

Será un intercambio muy interesante sobre las inquietudes, los intereses y las preocupaciones de los museos europeos del diseño. ¡Somos, por primera vez, los organizadores del encuentro!

 

¿Cuáles son las preocupaciones comunes?

En general, pensamos en el diseño como un elemento para mejorar la vida. Diseñar objetos para vivir mejor. Pienso, por ejemplo, en el campo de la salud que ha sido durante muchos años, una de las grandes olvidadas y ahora es un ámbito muy potente para el diseño. También la fabricación 3D es una cuestión de gran interés para todos nosotros.

 

La producción rápida de productos…

Sí, nos preguntaremos cómo se producirán los objetos en el futuro y cómo los tendremos que conservar. Hasta ahora, hemos conservado libros o papeles u objetos reales, pero, ¿cómo tenemos que conservar todo el material gráfico digital que estamos creando? Ser un museo significa tener patrimonio, en nuestro caso es público porque pertenece a la ciudad de Barcelona, y debemos reflexionar sobre cómo se conservarán los nuevos materiales.

 

El museo ha abierto sus puertas hace cuatro meses, pero usted hace tres años que fue nombrada su directora. ¿Cómo llegó a liderar este proyecto?

Para mí no era nuevo. De hecho, el proyecto del Museu del Disseny empieza veinticinco años atrás cuando el arquitecto del edificio Dhub, Oriol Bohigas, era entonces concejal de Cultura. Él hizo la primera reflexión sobre cuál debía ser el futuro de los museos de la ciudad dedicados al objeto.

 

En aquel momento usted era directora del Museu d’Arts Gràfiques.

Sí, y trabajamos en diferentes comisiones para reflexionar sobre lo que ha acabado siendo este proyecto. Se ha tardado muchos años en ponerlo en marcha, porque se trata de una apuesta muy importante y yo estuve implicada en el proyecto desde su inicio.

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