Entrevista

«Cada vez que dices Barcelona aparece una sonrisa»

Antonio Guardia, Manel Marcet y Daniel Guardia, director de DCM Argentona, fundador de Slang Barcelona y responsable de internacionalización, respectivamente

La primavera-verano de 2014 los bolsos Slang Barcelona se venderán en los EE. UU. Hoy, fruto de sus esfuerzos en el exterior, esta firma ya tiene, además, reservado un espacio en la tienda del Museum of Modern Art de San Francisco.

 

Slang Barcelona es la firma de bolsos urbanos del grupo DCM Argentona. Desde 2007, centra sus esfuerzos en convertirse en un referente internacional en el sector. Con diseños urbanos y modernos, Slang se inspira en la Barcelona más cosmopolita e internacional para seducir a los clientes de todo el mundo.

 

«Somos un cubo de Rubik», explica el director de DCM Argentona, Antoni Guardia, para definir la estructura empresarial que encabeza y de la que forma parte la firma Slang.

 

Por una parte, DCM se encarga de la distribución en el Estado de firmas como Benetton, Calvin Klein o Sisley. Por el otro, tienen la cadena de retail de bolsos Biba y la firma Slang Barcelona.

 

Guardia, como también el fundador de Slang, Manel Marcet, y el responsable de exportación, Daniel Guardia, han recibido a www.barcelonaesmoda.com para hablar del presente del grupo y, sobre todo, del futuro de su marca propia: Slang.

 

El objetivo de Slang ha sido, desde su incorporación al grupo DCM Argentona en 2007, vender en todo el mundo. Ahora, esta vocación internacional se refuerza. «Fuera hay espacio», aseguran. Aunque también saben que «por suerte o por desgracia, no los entienden en todas partes».

 

En 1987, nació la firma de bolsos Slang. Su creador, Manuel Marcet, explica que aquellos primeros años «era muy difícil encajar en el mercado» bolsos como los suyos que huían de la piel para hacer protagonistas a todo tipo de materiales y tejidos técnicos.

 

Manel Marcet: cuando empecé, elegí las ferias de regalos para darme a conocer. En las ferias de bolsos, todavía no entendían a Slang. Nuestros bolsos no eran de piel y ¡los clientes no comprendían su precio y les sorprendían los materiales!

 

¿En qué momento se encuentra actualmente Slang Barcelona?

Antoni Guardia: Estamos en un momento dulce.

M. M.: … en un contexto muy agrio.

Daniel Guardia: ¡Muy agrio!

 

Vendéis un 25% de la producción de Slang a los mercados exteriores. ¿Qué objetivo os habéis marcado en relación con la internacionalización?

M. M.: La meta establecida es invertir las cifras. Queremos vender el 20% al mercado interior y el 80% a los internacionales.

A. G.: Las cifras actuales están muy bien, las hemos conseguido en 4 años. Pero tampoco queremos estar 30 años para alcanzar nuestra meta de 20-80. No podemos atacar todo el mundo al mismo tiempo, porque no tenemos suficientes recursos, pero el objetivo es, como mínimo, que Slang sea una marca europea.

M. M.: ¡Queremos que se conozca fuera como se conoce aquí!

 

¿Qué es lo más complicado de este intenso proceso de internacionalización en el que estáis inmersos?

D. G.: Encontrar un socio local que entienda realmente el producto y lo sepa explicar bien a sus clientes.

A. G.: Crear una red comercial en el exterior es muy difícil, hay que picar mucha piedra.

 

A diferencia de otras firmas, afirmáis que la crisis no se ha hecho salir fuera

M. M.: Ciertamente. La idea de vender fuera no es una respuesta a la crisis, es parte del producto.

D. G.: Nuestro producto es más europeo y del mundo, que español. Lo es por los gustos de la gente.

M. M.: Diría que Slang es nórdico.

 

Slang se vende ya a 6 países del sudeste asiático, entre ellos Tailandia, Indonesia o Filipinas. ¿Aquel es un mercado al alza?

D. M.: Sí. Llevamos un año y medio y la verdad es que les gusta mucho el producto. Ven que se trata de un bolso diferente. Y además la marca Barcelona gusta.

A. G.: La diferencia entre vender aquí y fuera es que aquí nos conocen y vienen a buscarnos. En el resto de países, aún no nos conocen y, por eso, necesitamos ofrecer más que un buen producto.

M. M.: …hace falta un buen producto, diseño, relación calidad-precio, servicio y encontrar el encaje en el mercado.

 

¿Cada mercado os exige que os adaptéis en alguna medida?

A. G.: En el sudeste asiático nuestro invierno, en términos de colores de producto, les parece muy triste.

M. M.: …sin embargo, ahora esta oferta de colores está cambiando e incluso aquí, el negro ya no es el protagonista del invierno.

A. G.: En este sentido, las grandes cadenas de moda nos han ayudado mucho. Ellas introducen el color en invierno y nos ayudan a seducir al consumidor con nuevos colores.

M. M.: Antes el negro representaba el 50% de nuestras ventas en invierno, ahora ya no.

 

Estáis creciendo en la implantación en nuevos mercado. ¿Haréis crecer también vuestra estructura empresarial para responder a la demanda?

A. G.: Nosotros tenemos estructura: somos 80 personas y el grupo DCM Argentona factura 12 millones de euros al año. Pero también es cierto que si crecemos en relación con la exportación, necesitaremos crear una estructura de seguimiento y de gestión. Veremos cómo lo hacemos y cómo aprovechamos la estructura que ya tenemos en DCM.

 

Desde el grupo DCM lleváis 20 años distribuyendo en el Estado grandes marcas como Benetton, Sisley, Calvin Klein, La Martina, entre otros.

A. G.: Sí, y afortunadamente gracias a DCM tenemos un know-how que hemos conseguido con la distribución de marcas. Quizás poco a poco dejaremos de
distribuir marcas de fuera para distribuir producto propio hacia el exterior. En vez de ser alguien que lleva productos al cliente nacional, convertirnos en producto nacional hecho aquí, pensado y diseñado en casa, para salir fuera.

 

Inicialmente, Slang se producía aquí. Ahora lo hacéis en China.

M. M.: Sí, lo hacíamos todo aquí hasta el 2007. Pero llegó un momento en el que habíamos dejado de ser competitivos. No fabricamos en China porque queremos, sino porque es la única manera de competir.

A. G.: Producimos donde toca hacerlo, donde lo hacen mejor y no tenemos una visión nacionalista en este sentido. De hecho, los zapatos los hacemos en Alicante y también hemos producido en Argentina.

 

Las colecciones de piel de la firma Biba, que también forma parte de DCM Argentona, se fabrican en Vic.

A. G.: Sí, nuestro sueño es recuperar la fabricación aquí. Aunque actualmente, sería un suicidio. Todos nuestros competidores, fabrican fuera.

M. M.: Ojalá pudiéramos hacerlo todo aquí. Pero, de momento, no es posible.

 

Las ventajas competitivas en cuanto a la producción, ¿cada vez son menos importantes?

M. M.: Sí, las diferencias en los costes de producción se hacen más pequeñas y los costes de transporte y logísticos son más elevados. Sin embargo, allí ahora mismo encontramos una oferta de materiales única.

 

Slang es una firma que despunta en lo referente al diseño y que está en pleno proceso de crecimiento, ¿estaríais dispuestos a escuchar propuestas de compra?

A. G.: Ni se nos ha pasado por la cabeza. No, no nos hemos hecho nunca la pregunta y no hacemos todo esto para venderla.

 

Cambiando de tercio: la marca Barcelona, ¿qué aporta a Slang?

D. G.: En las ferias, cuando dices Barcelona, aparece una sonrisa. Sobre todo en Asia, allí nuestra arquitectura, el fútbol o el diseño les atrae muchísimo.

M. M.: Slang ha nacido aquí y se diseña aquí, es muy mediterránea. Esto es un gran capital.

Servicios de Barcelona és moda

Tienda en Internet

Una solución para crear y gestionar de forma ágil y flexible tu tienda online.

[leer más...]

Apoyo al emprendimiento

¿Eres una persona emprendedora? ¿Estás pensando en crear tu empresa?

[leer más...]

Cliente Misterioso

Evalúa el nivel de atención, trato y presencia que ofrece el personal de venta de tu establecimiento a los clientes

Utilizado por empresas y compañías líderes

[leer más...]