Entrevista

«El azar es mi gran aliado»

Daniel Riera, fotógrafo

Ante la cámara, Daniel Riera dispara mucho y no siempre lo hace con un estricto control. Con esta actitud consigue imágenes de moda capaces de capturar un tiempo y de sobrevivir tendencias efímeras.

 

El fotógrafo Daniel Riera comparte con www.barcelonaesmoda.com su mirada sobre la industria de la moda y sus sentimientos detrás de la cámara. Hablamos con él mientras trabaja en París; allí está «disparando» para diversas editoriales de moda que aparecerán en diferentes revistas en otoño. Pero estará pocos días en la capital francesa. El mes de julio lo tiene repleto de compromisos que le llevarán a Berlín, Mallorca, Londres y Amsterdam.

 

Nacido en Olot, graduado en bellas artes y cine en Barcelona, con su cámara ha fotografiado grandes personajes de la moda, el arte, la música o el cine como Vicent Cassel, Michael Stipe, Alain-Fabien Delon, Paco Rabanne, Kellan Lutz y Rossy de Palma entre muchos otros. También las marcas Pedro García, Loewe, Adidas, Gucci, Bergdorf Goodman, Canali, Camper, Tous, o H.E. by Mango se encuentran entre sus clientes habituales. Acaba de recibir el Premio a la Moda Felicidad Duce, un galardón con el que la escuela barcelonesa ha querido subrayar su extraordinaria carrera como fotógrafo.

 

La lista de publicaciones con las que colabora con regularidad es también muy larga, pero vale la pena resumirla para terminar de poner de relieve el alcance internacional del trabajo de Daniel Riera. Fantastic Man, The Gentlewoman, Vogue, Vanity Fair, El País Semanal o Harper han publicado en sus páginas un instante capturado por él y lo han hecho viajar por todo el mundo.

 

¿Qué hay detrás de una fotografía de moda?

Una imagen quizás debería sintetizar algo del momento en el que está hecha. De esta manera pertenece a un contexto y de ella se pueden extraer varias lecturas, sociales y estéticas. Puedes ver con ella la evolución de la moda, no solo a través del vestido, sino de las diferentes nociones de belleza. Si miramos imágenes de los años ochenta de algunos iconos musicales, o de los cincuenta o noventa, diría que hay una huella de aquel tiempo muy interesante. Una cosa es rehacer el estilo de una época y la otra es que pertenezca de lleno a la época. Hoy, sin embargo, la moda es una gran trituradora de tendencias y referencias donde parece que casi todo puede convivir con ella. No hay una fórmula.

 

¿Por qué es aquella y no otra la foto que finalmente eliges?

Aquí está el gran misterio. Algo hace que sea la foto que quería lograr. Lo detectas y lo sabes.

 

Pero como…

Quizás porque tiene más fuerza, o algún hecho azaroso inesperado hace que sea la imagen más interesante de todas. Me gusta sorprenderme cuando veo las fotos. Me gusta que haya algo más de lo que ya sé que hay. Por eso, disparo mucho y ​​no siempre con mucho control. El azar es mi gran aliado a la hora de trabajar. Se trata de perder el control confiando en que con eso saldrá algo mejor.

 

¿Pensabas dedicarte a la fotografía de moda cuando empezaste bellas artes?

La verdad es que sí, me interesaba el mundo del arte y del cine, pero también la imagen de moda. Más que la ropa en sí misma, que es algo que he descubierto después de fotografiar piezas increíbles, a finales de los ochenta, principios de los noventa, publicaciones como iD, The Face, o el mismo Vogue Italia creaban por sí mismas todo un discurso visual que me interesaba mucho.

 

¿Cuándo comenzó el camino hacia la fotografía de moda?

Primero haciendo retratos de amigos como el artista Carles Congost, y también de cantantes. Después, hice portadas de discos y alguna revista me empezó a llamar. Fue un proceso muy natural. Era la época pre-Internet y las cosas, entonces, iban mucho más lentas. También ayudó muchísimo todo el entramado de publicaciones independientes que aparecieron en aquel momento y que abrieron una puerta para la escena local. Me refiero a Disco 2000, aB, b-Guided, Vanidad o Neo2 en Madrid. Allí, empecé a publicar con regularidad, experimentando con editoriales de moda muy libres.

 

¿Qué otros recuerdos especiales te retornan a aquellos inicios?

Toda la etapa de trabajo con el estilista Óscar Visitación, por ejemplo, o las fotos con Spastor. ¡Eran momentos muy excitantes! También para Barcelona y para nuestra juventud…

 

Las miradas sobre la realidad cambian con los años, la de un fotógrafo seguramente también. ¿Cómo ves ahora la moda?

Inicialmente, la veía con más ingenuidad. Veía solo la capa más externa. Aunque la aproximación que hago a los trabajos no ha cambiado mucho, me enfrento a ellos de la misma manera.

 

¿Cómo?

Sin dejarme llevar demasiado por las tendencias, trato de crear imágenes que me sienta cercano a ellas y que contengan belleza y tiempo. A veces, se trata de una mirada fugaz sobre una persona, o de captar un pequeño momento, un gesto o una luz.

 

¿Con qué objetivo?

Que haya moda en la imagen. Puede ser una prenda extrema, un traje clásico, pero también una noción de moda como belleza por sí misma. Quiero decir, un rostro puede ser «moda», un interior puede ser «moda», cualquier imagen en un entorno de moda, puede ser moda.

 

Fotógrafo y cámara forman un todo. ¿Cuál es la cámara con la que mejor trabajas?

De la época analógica me quedaría con la Contax porque se adapta muy bien a las condiciones de luz extremas. Pero me entristece que muchos carretes que adoraba, como el Afga 50 o el 3200, ya no se fabriquen. Solo quedan los más estándares. También me siento muy cómodo con la Canon digital, puede aguantar una guerra y seguirá funcionando. Con ella disparo más en exteriores y en situaciones de acción.

 

Esta es una buena parte de tu trabajo.

Sí, me gusta mucho la calle, estar en el exterior de las ciudades e interactuar con ellas. La calle me parece una situación muy honesta para una editorial de moda.

 

¿Por qué?

A la ropa le sienta bien el movimiento. Es así como puedo enseñar su calidad, la caída y los detalles. Lo puedo hacer de una manera que yo me lo creo, mientras dejo que sucedan cosas.

 

Con todo, ¿el trabajo que se espera de ti en una sesión fotográfica está muy delimitado?

En realidad las sesiones a menudo son muy estructuradas. Se consigue lo que durante muchas reuniones ya se ha hablado y todo el mundo tiene claro.

 

Entonces, ¿hasta qué punto tienes libertad creativa cuando trabajas para firmas de moda?

En general cuando te cogen para un trabajo es porque les gusta lo que haces y, por tanto, hay confianza en tu trabajo. Me gusta cuando me dicen: «Queremos tus imágenes, haz lo que haces tú». Por lo tanto, tengo que llevar la sesión a mi terreno tanto como pueda, por mi bien y por el de la marca.

 

¿Qué le enseña la moda a un fotógrafo? ¿A ti qué te ha enseñado hasta ahora?

Flexibilidad, conciliación, entender los diferentes puntos de vista, hacer las cosas con entrega y ganas. También a disfrutar del momento y sacar de él lo mejor, especialmente cuando viajo y tengo la oportunidad de disfrutar de lugares maravillosos, donde no me siento turista. ¡A menudo me abren las puertas de un edificio cerrado al público donde tengo el privilegio de acceder! También he podido conocer gente muy creativa e interesante, empezando por los diseñadores de moda, pero también los directores creativos.

 

Y dentro de este ecosistema de trabajo, ¿qué aporta el fotógrafo?

Diría que de alguna manera los fotógrafos expandimos belleza, entendiéndola de una manera amplia y con un sentido diferente para cada uno.

 

¿La vinculación de un fotógrafo con la moda es efímera?

Para mí, eso dependerá de muchas cosas, básicamente del tiempo. Con el ritmo actual, no sé si podré encontrar la paz mental para ir más lejos con otros proyectos. Tengo un gran deseo de profundizar más y espero poder encontrar este equilibrio. Entonces será el momento de hacer los trabajos sin necesidad de un encargo o de una visibilidad inmediata. ¿Pero te refieres a si la moda es efímera?

….

Esto es muy relativo, hay trabajos muy efímeros y otros que pueden significar mucho más. Depende del medio, de los modelos, de los diseñadores. La elección la hará el tiempo y quizás lo que es parte de la cultura popular, será una referencia para otras generaciones.

 

Son muchos años en el sector de la moda, seguro que te podemos pedir una recomendación para los fotógrafos más jóvenes.

Les diría que el foco real de este trabajo está en el mismo trabajo, no en todo lo que le rodea. Muchas personas se pierden en el envoltorio. Ahora bien, cada uno tiene su propia vía y tiene que ver qué le es cercano. Es importante disfrutar del trabajo al máximo y pensar que esta es una carrera de largo recorrido. Un joven fotógrafo no lo debe querer todo el primer año.

 

Hablando de talentos, en general hay más hombres que mujeres en el mundo de la fotografía de moda. ¿Crees que hay una mirada que distingue el trabajo de unos y otros?

Primero diría que esto está cambiando y que cada vez hay más fotógrafas. Las figuras absolutamente más punteras, ahora mismo, son mujeres. Participé, hace poco tiempo, en el libro The Art of Fashion Photography, editado por Prestel y me gustó mucho porque había un muy buen equilibrio de mujeres y hombres. Pensé que era muy buena señal. ¡Sobre la mirada, seguro que sí! El género es un filtro más de los muchos que aplicamos los fotógrafos, también lo es tu origen o incluso la orientación sexual. Se puede buscar la neutralidad absoluta, pero ¡qué aburrimiento! Así haríamos todos la misma foto. Los filtros son la personalidad de cada uno.

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