Entrevista

«Hacemos posible que todas las mujeres puedan ser Manolo Blahnik»

Óscar Vega, consejero delegado de Made in Me

La idea de diseñar tus propios zapatos, desde cero o a partir de unas sencillas bases, ha dado lugar a la empresa Made in Me, la empresa emergente ganadora del primer Foro de Inversión Internacional de la Industria de la Moda de la Pasarela 080 Barcelona Fashion.

 

La cara visible de la empresa Made in Me es su consejero delegado, Óscar Vega. Con él conversamos sobre la puesta en marcha de una empresa emergente en el sector de la moda. Después de un año y medio de vida, ya registran cifras de seis dígitos en su facturación. El pasado mes de julio, la iniciativa que lidera Vega, junto con Luis Álvarez, responsable de marketing y ventas e Íñigo Chavarri, socio externo, recibió un premio, valorado en 150.000 euros, por parte del jurado de la 080 Barcelona Fashion. El galardón forma parte de la iniciativa Foro de Inversión Internacional de la Industria de la Moda con la que la pasarela ha querido reconocer la iniciativa emprendedora en el sector de la moda. Made in Me ha sido la ganadora de esta iniciativa.

 

Fabrican un zapato diferente para cada clienta. ¿Cuántas combinaciones pueden llegar a hacer?
Según un amigo matemático, billones de billones. Somos como un Lego.

 

Usted pasó de trabajar en la banca a hacerlo en la moda. ¿Ha sido difícil el cambio?
Rotundamente no. Yo lo que sé es de clientes. Entiendo lo que quieren y lo que hago es rodearme de personas que saben sobre este producto.

 

¿Pero no sabía nada sobre el mundo de los zapatos antes de crear la empresa?
Nada, pero sé traducir necesidades de los clientes en realidades. Los clientes son los que crean nuestra oferta y nosotros la hacemos realidad. Para aprender qué necesitaba el cliente, durante el primer año de vida de la empresa respondí todas y cada una de las llamadas. El consejero delegado respondía personalmente las llamadas, para saber qué querían los clientes. Y ellos me decían: «¡Qué gusto hablar con un chico que sabe tanto de zapatos!».

 

Llevan la personalización del producto al límite, ¿esto es lo que seduce la clienta?
Es cierto. Nosotros hacemos una pregunta a la clienta: «¿Qué zapatos sueñas?». Y le decimos: «con nosotros puedes diseñarlos». Hacemos posible que todas las mujeres puedan ser Manolo Blahnik. Vamos más allá de poner el nombre de alguien en un zapato deportivo, de lo que se trata es de hacer todo el producto como tú deseas.

 

Y mantienen precios en torno a los 170 euros. ¿Cómo consiguen mantener estos precios haciendo piezas únicas?
Porque trabajamos con proveedores que creen en nuestro proyecto.

 

¿Ha sido fácil encontrarlos?
En realidad, detrás de nuestros proveedores hay una historia bonita, que comienza con una historia fea.

 

Primero la fea y dejamos para el final la bonita.
Cuando decidimos poner en marcha Made in Me, fuimos a Elda, en Alicante, el núcleo del calzado en España. La pregunta que nos hicieron allí es: «¿Queréis que cada zapato sea diferente?». Les dijimos que sí y nos respondieron: «A mí si me traes dos mil botas te las hago. Si me traes mil sandalias también, pero no te puedo hacer un zapato único para cada cliente».

 

¡Pedían algo que no se había hecho antes!
Sí, y pensamos que empezábamos con muy malas noticias y que no encontraríamos proveedores para el modelo de negocio que teníamos en la cabeza.

 

Ahora viene la historia bonita, ¿verdad?
Sí, los encontramos. Uno en Madrid y otro en Toledo. Uno de ellos especializado en zapatos para novias y, por ello, no le extrañó nada que le pidiéramos un zapato  diferente para cada persona. Cada novia quiere un zapato único. Con ellos, hemos roto un paradigma dentro del sector según el cual solo se podían producir zapatos en serie y en grandes volúmenes.

 

¿Qué es lo que gustó más de su propuesta a estos fabricantes de zapatos?
Han entendido el proyecto y saben que revoluciona el sector. Sinceramente, debemos decir que si estos fabricantes de zapatos no se hubieran enamorado de nuestro proyecto, no habría sido posible.

 

En su web se pueden diseñar bailarinas, botines planos, sandalias, zapatos de salón…
Tenemos estas familias de zapatos porque con ellas cubrimos el 90% de la demanda que hay en el mercado. Hasta ahora, hemos priorizado el pragmatismo, pero una vez ya podemos ofrecer los zapatos que tienen más demanda, potenciaremos el criterio de moda y de tendencia para ampliar las familias de zapatos.

 

Además de estas bases, también ofrecen la posibilidad de diseñar desde cero un zapato.
¡De hecho, somos capaces de hacer magia con el servicio premium! Una clienta nos pidió hacer una réplica de los zapatos de su abuela cuando se casó, y lo hicimos. Pero este servicio implica más trabajo y, por tanto, cobramos más.

 

Actualmente operan solo en España. ¿Esto seguirá siendo así?
Aquí hemos ganado tracción, pero es fuera donde se aprecia la artesanía en el calzado español. Los mercados anglosajones valoran mucho el calzado hecho en España y la artesanía. Además, allí el comercio electrónico está mucho más desarrollado.

 

Cuando habla de los mercados anglosajones, ¿a qué se refiere?
En 2016, iremos allí donde recibimos antes la inversión. Previsiblemente, será en EUA Habrá que montar una estructura con oficina y un responsable. También es cierto que Gran Bretaña tiene una ventaja y es su proximidad a España.

 

¿Tienen inversores interesados ​​en sus planes de expansión?
Estamos en medio de rondas de inversión muy interesantes que comienzan a partir del millón de euros. Ha llegado el momento de ceder la participación de nuestra compañía a un socio.

 

¿A qué destinarán concretamente esta inversión?
El dinero que llegue será para hacernos globales de verdad. Debemos hacer pruebas de vida en EUA y Gran Bretaña. Tenemos que demostrar que podemos vender y, a la vez, gestionar y servir a los clientes de forma óptima. Entonces, otros inversores locales se animarían a invertir en la empresa.

 

¿Crecer en nuevos mercados será compatible con seguir trabajando con zapateros artesanos?
Nosotros tenemos que crecer. Pero cuando los inversores nos preguntan cuál es nuestra capacidad de producción les decimos: «La que nos permita el proceso artesanal que tenemos y la que garantice el made in Spain».

 

¿Y esto es posible?
Le diré que fabricar fuera de España me generaría un gran conflicto. No quiero renunciar a seguir haciendo calzado artesanal español. Quiero crecer y ganar masa crítica. De hecho, a nosotros crecer no nos supone un problema porque no tenemos un stock para gestionar de miles de zapatos. Cuando entra un pedido, empezamos a trabajar. Pero no quiero perder nuestra identidad artesanal y esto es, de alguna manera, no crecer.

 

Acaban de recibir un premio valorado en 150.000 euros. ¿Cómo lo invertirán?
Son los servicios valorados en esa cantidad que nos permitirán, entre otras cosas, diseñar una campaña de publicidad en Navidad, comprar espacios publicitarios y acceder a servicios de abogados y consultoría. ¡Los aprovecharemos todos!

 

Diez iniciativas empresariales fueron finalistas en el primer Foro de Inversión Internacional de la Industria de la Moda de la Pasarela 080 Barcelona Fashion. ¿Por qué cree que el jurado escogió Made in Me?
El nivel de los competidores fue muy elevado, pero creo que nosotros ofrecemos la posibilidad de hacer algo que hacen muy pocas compañías: la personalización total del producto. Además, ayudamos a dinamizar la marca España y se beneficia a un sector, el zapatero, muy castigado por la crisis y la competencia de países como China.

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