Entrevista

«Me miro las cosas que menos me gustan, para que me gusten»

Roberto Etxeberria, diseñador

El catedrático de ciencia política de la UAB Joan Subirats fue el modelo invitado al desfile de la firma Etxeberria en la última edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM). La marca yuxtaponía sobre la pasarela ciencia política y moda, tendencias y universidad y si alguien podía hacer que esta pareja tuviera sentido, es su diseñador, Roberto Etxeberria.

 

Nacido en Éibar (Guipúzcoa), Etxeberria se proyecta desde Barcelona hacia el mundo con un éxito creciente. Para conocer mejor su propuesta de moda masculina, los ingredientes que combina para seducir a los mercados de la moda internacionales más exigentes y para saber algo más de su imaginario creativo, hablamos con él.

 

Nos recibe en el estudio de Esplugues de Llobregat donde, sobre todo de noche, surgen las ideas innovadoras que le han convertido en uno de los diseñadores de moda masculina que más interés despierta en estos momentos.

 

De todo lo bueno que le está pasando ahora mismo, ¿qué elige?

Lo mejor es que, sin ver la etiqueta del producto, el público ya sabe de quién es aquel abrigo o aquel pantalón. Saben que es Etxeberria, lo reconocen, ¡esto es una pasada!

 

Desde hace seis años, además de diseñador es empresario. ¿Cómo vive esta experiencia?

Primero hay que invertir. Todo el capital que tenemos aquí es casero y eso es lo mejor. Bueno, y lo peor… No, de hecho es lo mejor porque no dependemos de nadie y no hay socios capitalistas.

 

¿Ni los habrá?

Nunca puedes decir nunca. Habrá que valorarlo si hay una oportunidad, ahora no la hay. Pero lo que no quisiera es dejar las decisiones importantes en manos de alguien que me dijera si las colecciones deben ser más comerciales o menos o cualquier otra cosa.

 

Hace pocas semanas acaba de presentar su colección en la MBFWM y lo vemos muy ocupado de nuevo. ¿Cuál es el proyecto en el que ahora está inmerso?

Estoy haciendo la colección primavera-verano 2015 y tengo otros proyectos, pero no puedo decir nada, de momento.

 

¿Nada de nada?

No demasiado. Desfilaré fuera, pero es un proyecto importante y de momento, eso es todo.

 

Pero usted ya ha desfilado fuera.

Sí. En Viena, Bogotá, México, Brooklyn y… Claro está, también he hecho cosas en Bilbao y Vigo.

 

… Y Ego de Cibeles, donde fue galardonado en dos ediciones consecutivas.

¡Sí, dos! Además, estuve en dos Off de Cibeles. Finalmente, en la edición de este año, por primera vez he hecho un desfile individual.

 

Entonces, los próximos planes son desfilar en una de las grandes pasarelas internacionales…

Algo hay de eso.

 

Cambiamos de tema, pues. Nos decía que justo le pillamos diseñando la colección de verano…

No, por las mañanas no soy tan productivo. Las noches son mi momento y es entonces cuando saco lo mejor de mí.

 

¿Y de dónde lo saca?

Devoro información y soy supervisual. ¡Lo devoro todo, todo! ¡Lo que me gusta y lo que no!

 

¿Qué saca de observar las cosas que no le gustan?

Me miro las cosas que menos me gustan para que me gusten. Destilo de ellas lo mejor, y de allí surge la creatividad que me permite hacer mis diseños. Hay una frase que dice: ‘Me inspiro en las cosas que menos me gustan’ y la encuentro muy buena. ¡Ah! Y yo miro más moda de mujer que de hombre.

 

¿Dónde está el límite?

Le diré que el límite de la exquisitez puede llegar a rozar el mal gusto.

 

¿Y cómo evita no caer en el mal gusto?

Mi equipo me ayuda. ¡Cuando paso algunas líneas rojas me alertan!

 

Desde que creó su propia firma, ha ido encadenando pequeños y grandes éxitos. ¿Se esperaba este resultado?

No, no me lo esperaba. La moda es muy complicada y hago un tipo de producto muy determinado. Pero una de las grandes decisiones que tomé fue diseñar moda para hombre. La moda femenina está muy explotada desde mi punto de vista. En cambio, el hombre tiene mucho más recorrido porque, durante años, ha parecido que no se vestía y no había interés en diseñar para él.

 

Entonces, usted se preguntó: ¿hombre o mujer?

Sí, fue así. Antes, trabajaba por Sergei Povaguin, un magnífico diseñador y él hacía diseño para mujer. Tenía la sensación de que si hacía mujer como él y por el hecho de haber trabajado durante 5 años, irremediablemente se harían comparaciones entre nuestros trabajos. Además, siempre había la posibilidad de que se estableciera alguna conexión involuntaria entre mi trabajo y el suyo, dado que yo formaba parte de su equipo.

 

Vamos más atrás, ¿por qué decide dejar Éibar, su pueblo natal, y venir a Barcelona para estudiar en la escuela Felicidad Duce?

Allí no hay mucho que hacer en el ámbito de la moda. Tampoco Barcelona y Madrid o Madrid y Barcelona, me da igual. Me refiero a que si quieres tener voz en la moda no puedes tener dos pasarelas compitiendo. Pero dejando eso de lado, lo que me preguntabas: como diseñador, si no te quedas en Barcelona o Madrid, no tienes nada que hacer. En mi pueblo no tendría la información visual que tengo aquí. Cuando sales a la calle en Barcelona, ves pasar el mundo, y capturas mucha información.

 

La primera vez que usted desfiló en el calendario oficial de Cibeles presentó una colección exclusiva de 36 abrigos, una apuesta inédita.

Sí, el abrigo era la pieza protagonista de aquella colección y tuvo unos resultados muy bestias. Recojo muchos frutos de aquella apuesta y los planes futuros vienen marcados por el éxito de aquella colección… ¡Pero no explico más! En cuanto a los abrigos, ahora se pueden comprar en ciudades como París y Nueva York. ¡Fue un acierto!

 

¿Rehúye el concepto de moda efímera?

Sí, las tendencias me resultan indiferentes. Me parece patético apostar por un color o por otro cada temporada. Yo apuesto por los colores que a mí me gustan. En definitiva, quiero generar piezas que configuren unos rasgos de identidad con los que me asimilen. Nosotros hacemos pequeña alta costura de hombre. Todas las materias primas son naturales y de primera calidad y las convertimos en piezas de deseo y de culto.

 

¿Y cómo convenció a un catedrático de ciencia política para que desfilara en la MBFWM con estos diseños?

Porque nos une la amistad. Y porque puede ser un perfil de hombre que llevaría los diseños de Etxeberria. Es un hombre culto que cuando ve algo sabe comprenderlo y alguien que, además, tiene el poder adquisitivo para comprar este tipo de prenda.

 

Su moda no está al alcance de todos los bolsillos.

No, no lo está. Pero hay personas que sin poder comprar, la entienden, saben qué quiere decir una prenda de Etxeberria. Al final, quien compra esta ropa es alguien que puede hacer lecturas más allá de lo que ve y que tiene un interés por el mundo y por lo que le rodea.

 

 

Cibeles muestra las creaciones catalanas

Aparte del estreno en solitario de Etxeberria en la MBFWM se vieron un total de 40 propuestas de firmas de moda, ya sea en formato individual o colectivo. Todas ellas mostraron las creaciones que han preparado para la próxima temporada de otoño-invierno y que ya han empezado a comercializar por todo el mundo. Esta era la 59.ª edición de la antigua Pasarela Cibeles y contaba entre otros con Teresa Helbig, Andrés Sardá, Martin Lamothe, Ailanto o María Escoté, entre algunos de los nombres ligados a la moda de Barcelona. Por el lado de las bajas, se echó en falta a Sita Murt, un nombre siempre habitual en la cita de la capital del Estado.

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