Entrevista

«Ver algo real, me parece, en sí mismo, un lujo»

Marc Monzó, joyero y director creativo de Misui

Misui es el proyecto con el que Unión Suiza celebra sus 175 años de historia. Es una nueva marca de alta joyería, accesorios de lujo y diseño contemporáneo que subraya sus orígenes en Barcelona.

—–

 

Unión Suiza ha impulsado, coincidiendo con su 175.º aniversario, la firma Misui. Con ella, contribuye a repensar la idea del lujo hoy y, sobre todo, a subrayar valores en alza en la sociedad contemporánea, como el oficio y el talento local. Para ello, la histórica y prestigiosa casa de joyería, nacida en Barcelona, cuenta con el joyero y ahora director creativo de Misui, Marc Monzó.

 

Recientemente galardonado con el prestigioso premio Françoise van den Bosch Award 2016, Monzó lidera la apuesta creativa de Misui con un equipo de artistas y diseñadores que incluye a la joyera Estela Guitart, las creadoras de sombreros Nina Pawlowsky y Cristina de Prada, y el diseñador de zapatos Norman Vilalta. Son nombres que priorizan el arte de cada paso en el proceso de creación, ya sea de una joya o de un complemento de ropa. Todos aportan a Misui la pasión por el objeto único y la concepción del lujo como fruto de la tradición y la excelencia.

 

Las colecciones de Misui ya se pueden ver en la primera planta del edificio de Unión Suiza en Barcelona. Están enmarcadas por un espacio excepcional, donde el Modernismo subraya la exclusividad de las piezas expuestas. Misui se presenta en el mercado de la joyería con un nuevo lenguaje que se comunica con el cliente que comprende el lujo más allá de los materiales de la joya.

 

Pregunta: Es el director de arte de la nueva firma Misui, creada por Unión Suiza. ¿Qué implica esta responsabilidad?

Marc Monzó: Me incorporé al proyecto de Misui desde el principio. Hemos partido desde cero y, junto con todo el equipo, nuestra responsabilidad es generar el espíritu y la identidad de la nueva marca. Hemos analizado muchos aspectos hasta que hemos hecho la primera colección, desde el concepto del lujo hoy, hasta la situación de la joyería contemporánea actualmente.

 

P: ¿Qué le convenció para unirse a ellos?

MM: Mi perfil y el perfil de Unión Suiza son casi opuestos. Pero hay algunos vínculos que Joan Gomis (director de Misui) vio. Pensó que había posibles conexiones entre un proyecto nuevo de una marca de alta joyería y mi perfil de joyero.

 

P: Pero para usted, ¿cuál fue el factor más decisivo?

MM: A medida que las conversaciones fueron avanzando, vi que era un proyecto donde había un componente muy grande de libertad y de compromiso. Podíamos hacer cosas interesantes e intentar construir una voz independiente. Podíamos crear realmente una marca singular, nueva, con una identidad propia. No había que seguir las tendencias.

 

P: ¿Por qué el sector del lujo se pregunta qué es el lujo?

MM: Es algo que habrá que preguntarse constantemente. Hacer lujo necesita una actitud de alerta. En el sector de la joyería había una necesidad de volver a unos valores más tradicionales, a un modo de pensar más mesurado y más consciente del mundo. No me refiero a la dimensión bucólica de la artesanía. Me refiero a cuestiones como los materiales no tratados o la producción local, que apoya a los talleres de la ciudad. En Barcelona, hay grandes talleres de joyería, ha sido un lugar con mucha tradición.

 

P: Usted y Misui hablan de la dimensión humana de la joyería, ¿a qué se refieren?

MM: A mí me gusta pensar en la dimensión humana en todos los aspectos, desde el creativo, hasta el económico, pasando por el ecológico. Me gusta que sea una marca consciente de las cosas que pasan en el mundo.

 

P: ¿Hay demanda para esta nueva interpretación del lujo?

MM: Es una necesidad global, no solo del mercado en Barcelona. Hay clientes por todo el mundo que sienten la necesidad de tener piezas singulares y que, al mismo tiempo, tengan este punto de conciencia.

 

P: ¿Habla de la ética de la producción del lujo?

MM: Más allá de los estilos y de las propuestas estéticas, debe haber un punto de ética, sí. Y más vinculado al lujo. En Misui tenemos mucha conciencia del cuidado del medioambiente y del trato con las personas. Queríamos que el producto fuera, entre comillas, limpio. Producir piezas que dejan un mundo un poco mejor. O al menos, que no lo hayamos estropeado con esta acción.

 

P: ¿Cómo se materializa esto?

MM: Hemos conseguido hacer algunas colecciones con oro Fairmined, de extracción sostenible. En los territorios donde se ha extraído, no se ha utilizado cianuro ni mercurio, ningún tóxico que dañe estas zonas. Cuando se extrae oro de los ríos, se usan estos tóxicos y las aguas quedan contaminadas. Los habitantes de las zonas cercanas sufren sus consecuencias.

 

P: ¿Y las piedras?

MM: Las piedras que utilizamos no están tratadas, lo que significa que no se ha utilizado alta temperatura, no se han irradiado ni se han usado tratamientos de aceite para intensificar el color. Nuestras piedras son noventa por ciento reales. Lo que tú ves es real, no hay una manipulación. Esta idea de ver algo real me parecía, en sí misma, lujosa.

 

P: ¿Qué rol ocupan los oficios relacionados con la joyería dentro de Misui?

MM: La marca nace para intentar tener una vertiente de proyecto cultural. Quiere comunicar los valores de los oficios, todo lo que les rodea y sus conocimientos. Difundir todos estos valores encaja con esta idea del lujo.

 

P: Misui nace dentro de una firma que celebra sus 175 años de historia. ¿Cómo se traslada este legado a la nueva marca?

MM: Con Unión Suiza, compartimos el hecho de que nos gusta mucho la joyería tradicional. Solo puedes dar una opinión propia de lo que es la joyería cuando conoces su historia y su tradición. La herencia de Unión Suiza se puede ver en pequeños detalles estéticos que forman parte del lenguaje de las construcciones de las joyas.

 

P: ¿Qué aporta Misui a la joyería contemporánea desde una perspectiva artística?

MM: No creo que estemos innovando en este sentido. Nos relacionamos con el oficio de la misma manera como lo han hecho las casas joyeras siempre, intentando tener una voz propia. Pero uno de los sellos distintivos de Misui es la mirada hacia el futuro de la joyería, teniendo en cuenta la tradición.

 

P: ¿Qué hace a Misui diferente de otras marcas de joyería contemporánea?

MM: Misui es una marca que acaba de nacer. Debe ir haciendo camino y es el camino lo que te define y dibuja lo que eres. Se irán incorporando otros diseñadores y será bonito ver cómo dan una visión propia de la joyería, siempre al servicio de Misui.

 

P: Usted realiza la línea Lightbeam de Misui. La baguette es la protagonista. ¿Por qué?

MM: La baguette es la talla que siempre acompaña a otras tallas. Aquí toda la colección está construida solo con baguettes, más estilizadas que las tallas estándar. Quería trabajar con líneas de luz, más allá de las piedras. Quería explicar gráficamente qué es el brillo en el lujo. La baguette es, además, un elemento unitario, como el número uno. Poder construir una colección a partir del número uno y contraponerlo al valor que tienen estos diamantes me parecía que generaba una tensión interesante.

 

P: En contraposición a Lightbeam, usted firma también la colección Fruitful. Piezas de plata, sencillas y con formas muy presentes en el día a día de cualquier hogar. Una apuesta totalmente contrapuesta a la anterior.

MM: Cuando presentamos las colecciones, entre las que estaba la de la Estela Guitart, todas basadas en un gran rigor, a partir de muchos cálculos y estudios en profundidad, me pareció interesante hacer una colección desenvuelta. Hay una gran tradición en las casas joyeras de Barcelona de hacer platería y también un gran culto por el objeto volumétrico. Las frutas son formas muy inocentes, presentes en cualquier comida de un niño de Barcelona, y llegué a estas formas porque colecciono frutas de plástico.

 

P: ¿Se requiere oro, platino, diamantes o piedras preciosas para considerar que una creación es una auténtica joya?

MM: No, no. Con un trozo de papel o un trozo de hierro puedes hacer una joya. Cualquier cosa que tú creas que es una joya, lo es. Puede estar hecha de cualquier material.

 

P: El modelado por ordenador ha estado cada vez más presente en el diseño de joyas. ¿Usted cómo trabaja?

MM: Trabajo directamente con el material. Casi, ni siquiera dibujo. Diría que ha habido unos años en los que se ha producido un abuso de la tecnología. Es una herramienta fantástica, como una lima o una sierra de calar, pero es importante definir las ideas y los lenguajes fuera del ordenador. Hoy hay un debate abierto sobre qué es artesanía y qué no lo es, a raíz de todas las producciones con impresoras 3D…

 

P: Y usted, ¿qué postura toma?

MM: Lo interesante no es solo si una pieza está hecha a mano o no. Debe analizarse qué tipo de pensamiento hay detrás de una creación. ¿Hay un pensamiento artesano que tiene en cuenta la dimensión humana? Esto es lo que le da valor. Luego, existen otros aspectos, como las habilidades del artesano.

 

P: Recientemente, ha recibido el Françoise van den Bosch Award 2016, el más prestigioso galardón del sector en Europa y, en 2006, ganó el Premio de diseño del Colegio Oficial de Joyeros, Orfebres, Relojeros y Gemólogos de Cataluña (JORGC). Lo consideran impulsor de un nuevo lenguaje en la joyería. ¿Cómo definiría este lenguaje?

MM: El premio se ha dado a gente que no ha buscado este reconocimiento. Personas que han investigado mucho. No pienso que lo que estoy haciendo sea diferente, sino que hay una insistencia en un camino. Me he mantenido fiel a una manera de hacer las cosas y el jurado lo ha valorado.

 

P: Pero cuando hablan de lenguaje propio, ¿qué caracteriza el lenguaje de Marc Monzó?

MM: Es difícil describir las piezas para quien las hace. Solo hay lo esencial y siempre con una voluntad de síntesis.

 

P: Desde Londres hasta Japón, pasando por Alemania y los EE. UU. Ha dado clases y seminarios por todo el mundo. ¿Por qué le invitan a las escuelas de joyería más prestigiosas del mundo?

MM: Quieren conocer el trabajo de las personas que no construyen tendencias y se mantienen claras en sus propuestas. Es muy bueno para los estudiantes que puedan ver ejemplos de gente que avanza fuera de las tendencias del mercado. Las escuelas de joyería quieren dar visibilidad a esto.

 

P: En Barcelona hay un buen número de escuelas que forman nuevas generaciones de joyeros. ¿Cómo valora la cantera local?

MM: Hace dos años, quedé sorprendido por la alta calidad de los trabajos de fin de curso de la Escola Massana. Hay mucha oferta de escuelas y buenos profesores. Desde mi punto de vista, se invita al estudiante a convertirse en artista y no tanto en joyero. Es importante el equilibrio entre la propuesta artística y contemporánea y el conocimiento del oficio de joyero y la propuesta desde el oficio. Creo que el JORGC contribuye a este equilibrio con su oferta formativa.

Servicios de Barcelona és moda

Tienda en Internet

Una solución para crear y gestionar de forma ágil y flexible tu tienda online.

[leer más...]

Apoyo al emprendimiento

¿Eres una persona emprendedora? ¿Estás pensando en crear tu empresa?

[leer más...]

Cliente Misterioso

Evalúa el nivel de atención, trato y presencia que ofrece el personal de venta de tu establecimiento a los clientes

Utilizado por empresas y compañías líderes

[leer más...]