Entrevista

“Hemos tenido que reinventarnos y llegar hasta el final de la cadena”

Josep Reixach, director general de Punto Blanco

Aunque la última apertura de Punto Blanco ha tenido lugar en casa, concretamente en el corazón de Barcelona, esta firma tiene un perfil cada vez más internacional. Pionera en salir a buscar nuevos clientes en los mercados exteriores, hoy es una referencia exitosa en la industria textil de nuestro país. El secreto está, según su director general, Josep Reixach, en “no parar de innovar”. Unas mejoras que la compañía aplica tanto al producto como a los canales de venta.

 

Su fábrica está ubicada en el corazón de Igualada, donde se hacen el 90% de los productos. Allí, son capaces de convertir una pieza tan común como los calcetines en un producto competitivo en todo el mundo. Las mejores materias primas, la maquinaria de última tecnología y la inversión constante en innovación son claves.

 

Hoy están ya presentes en 35 países, pero esta cifra aumentará en breve. Las previsiones de la empresa para este año son que el 15% de la facturación procederá de los mercados exteriores, lo cual supondría un crecimiento de hasta tres puntos respecto al ejercicio anterior. Con 16 tiendas propias en la Península, en 2011, facturaron 22,5 millones de euros.

 

Hace poco anunciaban su entrada en el Reino Unido, Rusia y la República Checa. ¿Cómo están funcionando estos nuevos mercados?

Estamos en la fase de implantación y todavía es pronto para hacer un análisis en profundidad.

 

¿Cuándo prevén entrar en potencias emergentes, como China o Brasil?

Esperamos hacerlo el año próximo. Ahora tenemos abiertas negociaciones con posibles socios en estos países. Ya hemos entrado también en Hong Kong y Macao.

 

¿Cuál es el mercado en el que les haría más ilusión estar?

En estos momentos, China.

 

¿Cómo se puede garantizar la competitividad de los productos de Punto Blanco en China, gran productor del sector textil?

Hoy, en este país, hay una gran demanda de productos de alta calidad hechos en Europa. Y este es precisamente el punto fuerte de Punto Blanco.

 

En los mercados exteriores, ¿mejor estar con franquicias, tiendas propias, multimarca?

Nosotros estamos inmersos en la “multicanalidad”: grandes almacenes, tiendas especializadas, tiendas propias, corners, tiendas en línea, franquicias máster. El formato que utilizamos depende de cada país.

 

¿Qué es lo que más se valora fuera, de los productos diseñados y hechos aquí?

La alta calidad y el buen diseño a un precio razonable.

 

Son una empresa pionera en salir a buscar clientes. En los años 50 ya comenzaron a hacer las primeras prospecciones. ¿A qué se debe?

Punto Blanco ha tenido, desde su nacimiento, la inquietud de ser una marca global.

 

Hay muchas empresas catalanas del sector de la moda preparadas para exportar, pero todavía no lo hacen. ¿Qué consejo les daría?

Todas las marcas tienen que intentar ser globales. O como mínimo estar en Europa. Es muy difícil sobrevivir solamente en un mercado local. Es necesario invertir en diseño y saberlo comunicar; ¡muchas empresas tienen grandes productos y no saben venderlos!
¿Cómo han conseguido llegar hasta donde están ahora, cuando hace poco, expertos, gestores y políticos aseguraban que, para poder seguir adelante, el textil tenía que deslocalizarse?

Siendo grandes especialistas en nuestro producto, teniendo la maquinaria de última tecnología y apostando por el diseño y la innovación constantes.

 

La fábrica de Indústries Valls, la empresa propietaria de Punto Blanco, es objeto de visitas de escuelas de negocio y de expertos. ¿Cuál es su singularidad?

Hoy en día, casi no quedan industrias verticales en nuestro país. Mucha gente joven que está estudiando no ha visto nunca una fábrica textil. Desconocen un proceso como el nuestro, que comienza cuando se produce el hilo de Egipto o del Perú y acaba cuando salen los calcetines de nuestro almacén hacia la tienda. Realmente, se quedan sorprendidos cuando ven todo el proceso de Punto Blanco.

 

El consumo interno está gravemente afectado por la crisis actual. ¿Cómo afrontan ustedes estos años duros?

Optimizando al máximo los recursos, buscando nuevos mercados y abriendo tiendas propias. Esta semana hemos abierto otra tienda en Barcelona, en la calle Gran de Gràcia.

 

¿Punto Blanco es más “industria” que “moda”?

Hace años, Punto Blanco era, sobre todo, industria. Hoy es industria, moda, retail… Hemos tenido que reinventarnos y llegar hasta el final de la cadena.
¿Por qué se deciden también a ser “tenderos”?

La decisión fue forzada por las circunstancias. En los últimos años han cerrado miles de tiendas multimarca en España. Además, en los centros comerciales no hay este tipo de tiendas, solo hay cadenas. De manera que, para captar al público de los centros, lo tienes que hacer a través de las tiendas propias.

 

¿Usted diría que vuelve la industria a nuestro país?

Es muy difícil cuando se han destruido tantas empresas. Actualmente, un ingeniero textil es una rara avis. En nuestro sector, tenemos que formar nuevos técnicos, ya que se está jubilando la mejor generación de técnicos de la historia, y eso es muy complicado.

 

¿Quiere decir que el personal cualificado del sector textil no está garantizado?

No está garantizado. Tenemos problemas para encontrar buenos técnicos y los tenemos que buscar fuera.

 

Hablemos de innovación, ¿en qué proyectos trabajan actualmente?

El más importante está relacionado con la mejora de la salud a través de los calcetines.

 

¿El futuro de la industria textil pasa por los tejidos inteligentes?

Efectivamente, este es un tema importante. A pesar de que todavía tardaremos un tiempo en ver los resultados.

 

Un buen ejemplo de innovación son sus calcetines hechos con bambú. ¿Cómo están funcionando?

Muy bien. Tienen un público muy fidelizado.

 

Los calcetines son su producto más distintivo, pero también fabrican colecciones de baño y de ropa íntima. ¿Tienen previsto ampliar la oferta de productos?

Punto Blanco se ha especializado en los productos que tocan la piel. Actualmente, tenemos la gama completa.

 

Y de todos los que producen y comercializan, ¿cuál funciona mejor?

Los calcetines y la ropa interior.

 

¿Qué habría que hacer para que el sector de la moda fuera más competitivo en el ámbito nacional e internacional?

Potenciar el marketing internacional y la comercialización. Es indispensable convertirse en marcas globales.

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