Entrevista

“Queremos abrir tienda en París”

Lurdes Bergadà, diseñadora de moda

En 1988, la diseñadora de moda Lurdes Bergadà daba un paso muy importante en su carrera profesional. Dejaba atrás la marca que había fundado en 1973 y pasaba a comercializar todas las propuestas que diseñaba con su propio nombre.

 

No se trataba de un cambio de estrategia comercial, ni siquiera de una reorientación del negocio, era un cambio de vida. Después de 15 años, Bergadà soñaba con poder decidir cómo sería su día a día y disfrutar con el trabajo. Por eso, reorganizó Plexiglas, su primera empresa que contaba con 50 personas y exportaba más de la mitad de la producción, y creó la firma Lurdes Bergadà. 

 

Con 7 tiendas propias y presencia en el mercado europeo y de EE. UU., esta compañía, que tiene su sede en Granollers, no ambiciona crecer sino, según explica su fundadora, “seguir disfrutando del día a día”.

 

Bergadà empezó en el sector de la moda por casualidad. Siempre se había hecho su ropa y la gente la paraba por la calle para preguntarle la casa donde había comprado aquel diseño. Cuando decidió vender las primeras prendas, se dio cuenta de la buena acogida que tenían en el mercado.

 

Trabajar unos cuantos meses en una empresa de moda, la acabó animando a dedicarse a lo que soñaba ser. “Modista o diseñadora, como se conoce ahora”, afirma. “Ni siquiera sabía que esto era un oficio en aquel momento. Al final, me he dedicado a él por casualidad”, recuerda.

 

Hablar con Lurdes Bergadà es hacerlo con alguien que lleva cuatro décadas estrechamente vinculada al sector de la moda. El resultado es una conversación de lujo que a través de esta entrevista compartimos con los lectores de www.barcelonaesmoda.com

 

¿Cuál es el proyecto más importante en el que están “inmersos” ahora mismo?

La tienda electrónica. Poner en marcha un proyecto así es más difícil de lo que parece. Ahora hace ya un poco más de un año que funciona, y todavía necesita una gran inversión de tiempo.

 

¿Tienen pensado abrir nuevas tiendas?

En principio no, pero nunca se sabe. Buscar local es muy difícil y los precios son altísimos, nos cuesta mucho, si no, tendríamos más. Ahora, buscamos local para abrir tienda en París. La capital francesa continúa siendo el escaparate del mundo cuando hablamos de moda. Aunque se hacen desfiles en todo el mundo, nadie le quitará nunca el protagonismo a París.

 

También tienen puntos de venta en tiendas multimarca en todo el mundo.

Pocos, cuatro que están en Alemania, Rusia y Rumanía, en tiendas de muy alto nivel. Son pocos, pero muy bien seleccionados. No queremos vender a tiendas.

 

¿Por qué?

Porque en los años 80 lo hacía. Entonces, tenía la empresa mucho más grande de lo que es ahora. Donde ahora veis 8 personas, antes éramos 50. Vendíamos a todas partes, y el 52% de la producción iba a Francia. Nos agotó, me agoté mucho.

 

¿Por qué motivo?

Porque no era divertido, era el negocio por el negocio. Ahora, con nuestras tiendas podemos exponer la ropa en el escaparate como a nosotros nos gusta, hablamos con las encargadas de tienda, les explicamos cómo hemos pensado la colección, y sobre todo, ¡disfrutamos!

 

¿No era posible hacerlo antes?

No, porque hacías la ropa y la perdías de vista. No sabías si aquella camiseta acabaría combinada con un pantalón del que pensarías “¡ay, madre mía!”

 

¿Una colección es como un hijo?

Sí, y te gusta verlo crecer y saber dónde está.

 

Entonces, su primer negocio iba bien y, ¿decide redimensionar la empresa a la baja?

Funcionaba bien. Pero seguramente me asusté, tenía dos hijos a los que apenas veía. Cuando nos faltaba tejido y prendas para una colección me preocupaba mucho. Me di cuenta de que aquello no era lo que quería para mi vida. Tengo empresa porque es la única manera que hay de poder diseñar y hacer lo que te gusta, pero…

 

¿Qué es lo que más le gusta de tener una empresa más pequeña?

La libertad de poder hacer lo que te gusta con tu propio escaparate al público. Ir a mis tiendas, hacer un escaparate, colocar el género de una determinada manera. Aunque no tengo todo el tiempo que quisiera para hacerlo.

 

¿Usted dice que el público es muy inteligente?

Si, en cambio, el comerciante utiliza demasiado el cerebro y, seguramente, este no es un trabajo para pensar demasiado. Basarse en la estadística del año anterior es una mala orientación. El año pasado, bórralo, ¡por eso hacemos moda! En cambio, el público tiene clarísimo lo que quiere.

 

¿Qué le hace pensar así?

Pues, por ejemplo, el hecho de que cuando llevamos una nueva colección a la tienda y se la enseñamos a las encargadas, nadie acierta cuál será el éxito de la temporada, y qué prenda será un fracaso. En cambio, cuando hacemos un nuevo escaparate, las ventas de unos pocos días nos permiten saber con claridad cuál será la pieza de más éxito y cuál ha sido el error.

 

¿Se consume igual en época de crisis?

El sistema es el mismo, pero se limita la cantidad. Nosotros también hemos notado la crisis, naturalmente.

 

¿Pero están resistiendo bien?

Sí, afortunadamente, aunque la hemos notado.

 

¿Es el tejido el elemento clave de los diseños de Lurdes Bergadà?

Es lo que nos permite dar un aire diferente a la colección, pero también es lo que más nos cuesta. Hay que localizarlos, o a veces, los creamos nosotros. Compramos sobre todo a Italia y también a Corea, porque a mí me gusta mucho el Tencel, y es donde mejor lo hacen.

 

Ustedes hacen el diseño, el patronaje y el prototipo. ¿Y la producción?

Aquí en Barcelona se produce la colección de mujer, y en Lérida la de hombre. El punto de tricot en Igualada y el punto circular en Portugal.

 

¿Resurge la industria textil?

De momento nosotros no lo estamos notando, ojalá pasara porque nos estamos quedando sin red. Nos cierran los tintoreros, los acabadores… y esto nos dificulta mucho el trabajo.

 

Hacen dos colecciones al año, y desde 2002, cuando su hijo se incorpora a la firma, empiezan a diseñar la colección de hombre. ¿Cómo trabajan para dar una misma imagen de Lurdes Bergadà?

Yo no intervengo nunca en la línea de hombre. Las colecciones al final se parecen mucho porque escogemos los tejidos juntos, y también encargamos tejidos especiales que acaban siendo para las dos líneas.

 

¿Qué papel juegan las tendencias en vuestras propuestas?

La verdad es que intento fijarme, pero hoy en día hay pocas tendencias. Desde que tenemos las grandes cadenas de moda, se han acabado las grandes tendencias de temporada.

 

¿Cuál es la clave del éxito de todos estos años?

La singularidad del producto y, sobre todo, dar prioridad a pasárselo bien haciéndolo.

 

¿Y qué es lo que más valora de este tiempo?

La respuesta de los clientes. ¡Eso no tiene precio! Además, ahora estamos vendiendo a la tercera generación, y es muy divertido cuando nos dicen que su abuela ya vestía Lurdes Bergadà.

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