Entrevista

“Se nos ha escapado una empresa”

Beti Alemany y Bàrbara Glaenzel, creadoras de Urbanita Barcelona

Detrás de Urbanita Barcelona están Beti Alemany y Bàrbara Glaenzel, que un día se asociaron para diseñar y producir una mochila antirrobo que llenara un vacío que había en el mercado. Una idea que sin ser conscientes se convirtió en empresa y que ha cerrado el 2016 con un incremento del 200% de su facturación. En poco más de dos años han sacado tres modelos al mercado y empiezan el 2017 enfocadas en reforzar la venta a través de su web http://www.urbanitabarcelona.com.

 

¿De dónde surge la idea?

De ver en el centro de Barcelona que mucha gente llevaba las mochilas delante del cuerpo para evitar robos, especialmente en el metro, y pensamos que era tan fácil como poner las cremalleras por la parte interior. Lo comentamos entre nosotras, porque habíamos trabajado juntas haciendo vestuario de teatro, y nos pusimos a diseñar la primera. Pensábamos que en un día la tendríamos hecha y tardamos un año y dos meses.

 

¿Cómo se consigue que sea a prueba de hurtos?

Es una mochila que se puede girar, de manera que las cremalleras quedan en el lado oculto de la bolsa, el que toca en la espalda y, además, es reversible, de manera que la puedes poner con las aperturas hacia fuera si estás en un lugar seguro. No tiene partes rígidas, es muy ligera y con un tejido repelente al agua.

 

Y supongo que la empezasteis a hacer con una producción controlada

Empezamos produciendo 80 mochilas pensando que tardaríamos seis meses en venderlas y volaron.

 

Es una idea ingeniosa, ¿tenéis competencia?

Era un producto que no existía en las tiendas. Por Internet encontrabas alguna cosa, pero más pensado para cámaras de fotografiar. Ahora ha salido algún otro modelo pero diferente al nuestro.

 

¿En qué?

Es más tecnológico y más grande. Además, nosotros apostamos por un modelo ecológico, social y de proximidad. Hemos querido hacerlo todo aquí. Enfócabamos el modelo a un negocio pequeño, hecho a nuestra medida, para podernos ganar la vida tranquilamente, para controlar y saber con certeza que la gente que trabaja en nuestra mochila trabaja en buenas condiciones. Si lo haces lejos al final no sabes quién lo está haciendo, si hay niños esclavizados etc. Esto hace referencia tanto a la confección como a todos los materiales, porque una manera de tener menos impacto ecológico es no tener que comprar material en la otra punta del mundo.

 

¿Con qué trabas os habéis encontrado para seguir este modelo?

Al principio es más fácil hacerlo aquí, porque empezar a trabajar con producto elaborado en  China significa comprar un contenedor, que si la cosa no va bien deberás asumir el coste total. Pero cuando te haces grande es más difícil trabajar de la manera que trabajamos nosotras, porque los talleres a veces no pueden asumir la producción de 2.000 mochilas al mes y en cambio en China te lo pueden hacer. El problema se invierte.

 

¿Cómo lo hacéis?

Ahora trabajamos de forma estable con tres talleres. Además, conocemos una empresaria que está negociando con el Ayuntamiento poder montar un taller de producción propia y asociarnos entre diferentes emprendedores. Es un problema producir de una manera estable y con mucha calidad aquí, porque hay pocos talleres y están muy llenos.

 

Habéis superado todas las expectativas

Se nos ha escapado una empresa, no pretendíamos hacer una. Y no hemos tenido demasiado tiempo de digerir nuestro éxito. Hemos aumentado la facturación un 200% en el 2016 con más de 3.500 mochilas vendidas en un año.

 

Un producto que responde a una necesidad muy concreta

Es un producto que gusta, que ha llegado y que incluso ahora nos acaban de copiar y han sacado una imitación china que venden en los bazares. Pero esto quiere decir que hemos creado marca.

 

¿Os da miedo tener un producto limitado por lo que a la variedad se refiere?

De momento tenemos la primera que hicimos, la U1, la U1 mini y el pasado mes de diciembre sacamos la U3 pensada para ordenadores, que también hemos tardado un año en hacer. Pero aún tenemos recorrido. Lo que más nos divierte es diseñar, sacar cosas nuevas y quizás el siguiente paso es hacer un monedero o una bolsa de deporte que también se pueda poner de mochila… La intención es hacer un modelo al año.

 

Los márgenes de un producto vendido a tiendas multiproducto es más ajustado. ¿Os planteáis tienda propia?

De momento lo descartamos. Tenemos una treintena de puntos de venda offline y lo que queremos es potenciar la venta a través de nuestra página web porque ahora vendemos el 5% online y el 95% a tiendas. Nuestro objetivo es llegar a un 20%-80%.

 

¿Qué perfil de cliente tenéis?

Tanto local como turista.

 

¿Sólo trabajáis en Cataluña?

Principalmente, pero también tenemos puntos de venta en Logroño, Valladolid, Salamanca, San Sebastián, Menorca y Mallorca.

 

¿Cómo os planteáis crecer desde el punto de vista del mercado?

Nos apetece mucho abrirnos al exterior y encontrar tiendas por ejemplo en París y en Londres. La verdad es que de momento no hemos tenido que hacer acción comercial sino que nos van contactando. Igualmente somos muy cuidadosas con la distribución para no inundar Barcelona con Urbanitas y somos selectivas para que no haya tiendas cercanas con el mismo producto, porque por el precio y las prestaciones, las tiendas las tienen que vender con una cierta exclusividad.

 

¿Trabajáis con más tejidos?

De momento no, aunque estamos probando cosas.

 

Habéis entrado en el programa PAEM de ayuda a la mujer emprendedora de la Cambra de Barcelona, ¿cómo os están ayudando?

Necesitábamos que alguien supiera de empresa porque no tenemos experiencia previa y nos están ayudando mucho, especialmente en la parte económica. Estamos haciendo un plan de empresa y nos están asesorando para enfocarnos en rentabilizar nuestra web, que ahora es  nuestro objetivo prioritario.

 

¿De dónde viene el nombre?

En un principio nos decíamos ‘Ambdues Barcelona’, que ahora nos parece un nombre horrible. Y estábamos buscando un nombre para el primer modelo y surgió Urbanita, y nos gustó tanto que lo quisimos como nombre de marca.

 

Y asociarlo a Barcelona vende

Creemos que pega mucho porque apostamos por hacer un producto local y también porque Barcelona tiene marca. De hecho una empresa nos ha propuesto hacer Urbanita para diferentes ciudades llamándose Urbanita París, Urbanita Bilbao etc… y quizás lo hacemos en un futuro.

 

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