Entrevista

«Empiezan a verse más sombreros»

Núria Rius de Forns, diseñadora de sombreros de alta costura

Compartir unas horas con la diseñadora de sombreros de alta costura, Núria Rius de Forns, es una oportunidad casi única de viajar en el tiempo al pasado de la ciudad de Barcelona, de retroceder hasta principios del siglo XX. La memoria de esta diseñadora, nacida en la capital catalana poco después del primer cuarto del siglo pasado, no tiene límites. Recuerda con una brillante precisión, teniendo en cuenta que el relato vital que ya ha escrito es bastante largo, los nombres y números de todas las calles en las que a lo largo de los años las señoras de Barcelona podían encargar un sombrero de su firma.

 

Núria Rius de Forns tampoco ha olvidado la larga lista de condesas, marquesas y “señoras de” que, durante más de medio siglo, formaron parte de su cartera de clientas más selectas. Actualmente, pese a añorar los grandes nombres de la moda como Balenciaga, Yves Saint Laurent o Givenchy, se alegra al ver cómo el taller que fundó su madre continúa con un oficio casi artesanal del que surgen pequeñas joyas para acompañar, sobre todo, momentos de mucha alegría.

 

Esta veterana diseñadora, en un ejercicio extraordinario para poner en orden la historia de la casa de diseños de sombreros y tocados de alta costura que fundó su madre Roser Rius, explica a Barcelona és Moda la evolución de este negocio desde los años dorados del sombrero hasta su singularidad actual.

 

Actualmente se encuentran en la Calle Rosselló, pero antes en Pau Claris, 16 y 54, en la Calle Nou y en muchas otras direcciones donde se ha ubicado su atelier a lo largo de casi un siglo. ¿Cuándo nace exactamente la casa Rius de Forns?

El inicio es en 1912, cuando mi madre entró a trabajar en la casa de los señores Montmany, como aprendiz de sombrerera. Allí comenzó a aprender el oficio pero su padre no quería que trabajara.

 

¿Y lo dejó?

Sí, pero por poco tiempo, porque la clientela que había tenido siempre preguntaba por ella. Al cabo de poco tiempo, ya casada, se estableció por su cuenta en la Calle Nou. Hasta allí llegaban los coches de caballos de las señoras que encargaban sus sombreros y que querían diseños especiales para los días señalados como el día de Ramos o para ir a un funeral.

 

¿Era tradición hacerse un diseño especialmente pensado para los funerales?

Era lo que se conocía como la “pena”, y las señoras los encargaban cuando fallecía alguien o cuando la muerte era inminente, para tenerlo a punto para el funeral.

 

Bien, es cierto que el sombrero era una pieza imprescindible en aquella época.

Era un elemento diario. Esto hacía que alrededor del sector del sombrero se agruparan artesanos de todo tipo que subministraban los complementos y las materias primas para su elaboración: los floristas o los plumistas, profesiones que ya hace tiempo que desaparecieron.

 

Actualmente, ¿las plumas, flores y complementos para elaborar los sombreros de dónde salen?

A medida que fueron perdiéndose estos oficios, nosotros aprendimos a elaborar todo lo que necesitábamos para acabar un sombrero.

 

Su madre aprendió el oficio en Barcelona. Pero fue al marcharse a París cuando su destreza para hacer piezas únicas brilló.

Se fue en 1934, a la Maison Lewis de la Rue Royale 16, de París. Allí la hicieron media oficiala, ¡no oficiala!

 

Pero al poco tiempo, ya ascendió e incluso ganó un premio en 1937 en un concurso de una de las conocidas revistas de la época.

Sí, de Le Journal Eve, la revue féminine idéale. ¡Su sombrero de organdí con lirios hechos a mano fue una revolución! De hecho, al poco de entrar en la casa Lewis ya le pedían que hiciera sus propios modelos. Y tardó poco en convertirse en oficiala.

 

Para una mujer casada y con hijas, irse en los años 30 a aprender sobre diseño de sombreros a París debió una decisión muy difícil.

Mucho, y todavía recuerdo muy bien el día en que nos despedimos de ella mi padre, mi hermana y yo en la Estación de Francia. Pero mi madre fue una persona extraordinaria. Su voluntad era ahorrar y llevarnos a todos a París para evitar tener que vivir la guerra en Barcelona. No pudo ser porque nos denegaron la salida. Así fue como, durante los años de la guerra, el salón donde nuestras clientas habían esperado se llenó de gallinas que nos daban huevos para poder comer.

 

¿Cómo fue la posguerra para la firma Rius de Forns?

Difícil. Durante la guerra se paralizó todo, pero después poco a poco empezamos a recuperar la clientela. Podría decir que siempre vi sombreros en casa, aunque quizá en los comienzos en lugar de 100 hacíamos 10. Mi madre retomó las visitas a París en busca de las últimas tendencias y yo comencé a trabajar en el taller, pero como aprendiz. ¡Primero me metieron en vereda! (risas)

 

Después de un paréntesis, en 1954 usted, su hermana y su madre vuelven a estar al frente de la casa de sombreros Rius de Forns. ¿Podríamos decir que esta fue la etapa fundamental de la firma?

Ya casadas nos desvinculamos del mundo de los sombreros pero, poco tiempo después, nos volvimos a unir al lado de mi madre. Y este sí fue el auge de la casa.

 

¿Cuál era la fórmula para daros a conocer?

El boca-oreja. Y hoy en día sigue siendo la fórmula que funciona aquí. Por aquel entonces, mi madre no quería a nadie que no viniera recomendado por otra clienta, porque temía que le robaran los diseños.

 

Diseños que a menudo habían visto en París.

Es cierto que íbamos a ver la última moda, pero mi madre tenía una norma fundamental, que era la de adaptar los modelos de allí a nuestras tendencias. En una ocasión, después de visitar las colecciones parisinas con mi madre, copié un diseño y ella me advirtió de que lo mejor de ir allí era volver para hacer los diseños con nuestro propio estilo.

 

¿Cómo es un sombrero o un tocado de la casa Rius de Forns? ¿Cuánto cuesta?

Con mucho estilo y muy bien hecho. Actualmente, el mercado también ha hecho que vendamos piezas que no hemos hecho nosotros. De esta forma, tenemos un abanico más amplio de precios, que van desde los 150 a los 500 euros y más.

 

Adaptándose a los tiempos en cada momento, Rius de Forns continúa siendo una firma cotizada para las clases altas, tanto para la catalana como para la española, pero también para la realeza.

Sí, hemos trabajado y trabajamos para grandes firmas. Nombres como Loewe, Carmen Mir, Asunción Bastida, Andreu Andreu, el Dique Flotante y Elio Berhanyer han tenido colecciones nuestras.

 

¿Cómo ve actualmente la salud del sombrero?

Hace tiempo que el sombrero de calle dejó paso al de fiesta y novia. Esto hace que haya períodos de mucho trabajo y otros de mucho menos. Ahora parece que vuelven a verse más sombreros, ¡aunque veo cada uno que…!

 

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