Entrevista

«Ahora queremos rentabilizar la inversión intelectual de nuestros productos»

Delgado Bull,

Macarena Ramos Buil y Anna Figuera Delgado son El Delgado Buil, una empresa especializada en sportswear para hombre y mujer, que ha entrado con paso firme en el mundo de la moda y en círculo, a menudo reducido, de diseñadores de referencia. Seis años de trabajo duro, reconocidos por crítica y público, y con galardones como el Premio Barcelona és Moda de la Cambra de Barcelona a la empresa emergente.

 

Consolidada la marca, toca continuar creciendo hacia un público mainstream. Las colaboraciones con empresas contribuirán en esta estrategia, ya que las ha dado a conocer en segmentos y público a pie de calle. Hoy nos han abierto su tienda-taller del barrio gótico de Barcelona para explicarnos cómo lo han conseguido y sus planos de futuro.

 

¿Cómo empieza esta locura?

M: Estudiamos juntas y nos dimos cuenta de que nos compenetrábamos muy bien. Después, todo fue bien; Anna recibió un premio final de carrera y lo aprovechamos.

 

¿En esta profesión se premia a los estudiantes aplicados?

M: Tal vez es la única profesión en la que es sinónimo de ser “guay”.

 

Y se concretó…

M: Anna me propuso hacer algo juntas, un desfile, sin vocación de montar una marca, todavía.

A: Cada una tenía un proyecto diferente, pero con muchas sinergias. El gusto estético de una compaginaba muy bien con el de la otra, y juntas mejor, ya que entre las dos es más fácil: hay dos cabezas y dos manos.

 

Llega el desfile, ¿y os planteáis seguir?

El producto gusta mucho y decidimos formalizarlo todo y montar una empresa.

 

¿Es una profesión que comporta de forma implícita este espíritu emprendedor?

M: En nuestro caso, tanto en casa de Anna como en la mía, son de empresa o autónomos, y nos apoyaron mucho y nos impulsaron a hacerlo. Éramos muy jóvenes y en casa nos decían que nos teníamos que tirar a la piscina, que no perdíamos nada, y que siempre estaríamos a tiempo de echarnos atrás.

 

Y no os habéis equivocado

A: Estamos muy orgullosas, hemos hecho un proyecto increíble. Mucha gente prefiere tener experiencia previa, pero a veces ves que si esperas a tener experiencia, pierdes el tren. Nosotros lo cogimos fuerte.

 

¿Teníais claro el producto que queríais o lo adaptasteis en función de un nicho de mercado?

M: Las tres o cuatro primeras colecciones fueron de hombre y en el fondo lo hicimos porque veíamos que en el espacio de creatividad nacional en la moda de hombre, no había diseñadores dedicados a hacer sportwear de hombre que no fuera sastrería.

 

Y después os fuisteis diversificando

A: Había una parte de mercado que se estaba desaprovechando, las dos somos mujeres y, tanto nosotras como nuestras amistades nos querían vestir de la colección. Es un segmento en el que la mujer siempre está a la derecha.

 

¿Esto significa que la línea de mujer funciona mejor?

A: Es más compulsiva, pero también tenemos muy buenos clientes hombres. El home va a comprar dos veces al año, pero la mujer está esperando cosas nuevas cada mes. Las grandes cadenas han ayudado a crear estas ansias de compra y a generar esta actividad económica.

 

¿Os han ayudado?

M: En absoluto, pero sí a nivel social, porque se ha acercado la moda a la gente, se ha dado una rapidez i inmediatez en todo, que ha hecho que la gente se vuelva más consumista, y necesite comprar moda. Antes, cuando éramos pequeñas, te compraban un día ropa para toda la temporada y ahora, en cambio, todos los sábados los dedicas a mirar tiendas, y hoy compras una cosa, pero ya tienes vista otra cosa, y no es una compra tan meditada, sino más compulsiva. Y aquí sí que han ayudado las grandes cadenas, con la rotación de producto y la rapidez. Pero ya está. Sólo hay pequeñas excepciones, como Topshop, que fomenta corners para jóvenes diseñadores o iniciativas como el premio Botón de Mango.

 

El precio acaba pesando

A: Es que además, son piezas bien diseñadas…

 

¿Cómo crecéis, entonces?

A: Nos pusimos en serio en el 2007, cuando empezamos a mover el producto, fuimos a ferias, buscamos canales de venta y comenzamos a generar actividad económica. Fue clave ir al salón Rendez-vous de París.

Conseguimos posicionar el producto en tiendas multimarca, al lado de las que queríamos ser competencia. Estábamos llegando al producto que queríamos. Paralelamente abrimos esta tienda taller, que nos ha profesionalizado. También han sido muy importantes las colaboraciones que hemos hecho con empresas, como la de Kipling, que tuvo mucha repercusión internacional. Todo suma, los contactos, la prensa, el canal de venta…

 

¿Y ahora?

No se trata de hacer colecciones más económicas, no tiene sentido, porque perderíamos dinero y acabaríamos ofreciendo un producto que las grandes cadenas están haciendo muy bien. Nosotras jugamos en otra liga: precios más altos, exclusividad, mejor calidad, creatividad. Todo lo que producimos lo hacemos aquí, damos trabajo aquí y esto tiene un coste diferente de si lo haces en la India o en China.

 

¿Algún proyecto en mente?

M: Tenemos un objetivo, que es crecer; no nos podemos mantener ni estancar. Pero por desgracia el entorno económico tampoco es el más propicio para hacer grandes crecimientos. Ahora queremos rentabilizar toda la inversión intelectual de nuestros productos y nos vamos a centrar en eso, pero no queremos verbalizar cómo lo haremos, porque todavía no hay nada en firme y está por concretar.

A: El año pasado, cuando nos dieron el premio de la Cambra de Comerç de Barcelona lo destinamos a una asignatura pendiente, que era el canal de venta online, ya que tenemos a nuestros clientes muy diversificados por todo el mundo. Esto nos aporta frescor y se adapta a nuevas vías de consumo de moda.

M: En Internet tienes que estar, te guste o no, y si no te adaptas te quedas atrás. Tenemos más repercusión si nos referencian en un blog o en Facebook, que si salimos en un medio escrito, que tiene un impacto local.

 

¿A qué mercado os queréis dedicar más?

A: Donde somos más conocidas es aquí en España. Pero en cuanto vas a París, estás intentando hacer una internacionalización, no sólo del producto, sino de la marca.

 

¿Os lo hacéis todo vosotras?

A: Tenemos muchos profesionales freelance que trabajan para nosotros, como el director de arte, las costureras, etc., aunque las dos hacemos prácticamente de todo. La empresa nació pequeña y ha ido creciendo, pero seguimos gestionando la mayoría de cosas nosotras mismas.

 

¿Tenéis pensado ampliar el producto?

A: Vemos muy viable hacer una extensión El Delgado Buil kids.

M: También nos encantaría hacer una línea de casa o de complementos, pero ahora se trata más de afianzar que de diversificar. Primero tenemos que hacer muy bien lo que hacemos, y cuando ya tengamos todos los cimientos bien asentados, entonces ya haremos más pisos…

 

Acabamos con una batería de preguntas rápidas…

 

¿Un color?

Todos

 

¿Un diseñador?

Tenemos muchas referencias y sería injusto dejarnos a alguien. Esto es una suerte, porque estamos abiertas a muchas referencias.

 

¿Un sueño?

Crecer y que dure tanto como para que podamos traspasar la empresa a nuestros hijos.

 

¿Una ciudad para desfilar?

París, Nueva York y, en general, los países nórdicos.

 

Un material

La piel y todos los clásicos, como las lanas y los algodones, y nosotras ya les daremos la vuelta y los haremos modernos.

 

¿Un accesorio?

El bolso y los zapatos.

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