Entrevista

«Ahora damos cabida a marcas que tenían que irse fuera»

Ana Castán, impulsora de la feria de moda infantil Little Barcelona

Javier Royo, Sílvia Tarrés y Ana Castán son los impulsores de la feria de moda infantil Little Barcelona. Los tres, empresarios largamente vinculados al sector infantil con sus propias marcas o como representantes de marcas internacionales, emprendieron hace cuatro meses una aventura que ha demostrado aquello que hacía años que intuían: “Se necesitaba una feria de moda infantil que facilitase la promoción de nuevas marcas para niños; propuestas innovadoras que huyen de aquello que habíamos visto hasta ahora”, explican.

 

Marcas que conforman un nuevo universo infantil, pensado sobre la base de conceptos como “bio” o “comercio justo”, o bien con diseños más próximos al mundo de la moda de adultos o de la experimentación sensorial. Estas características son el denominador común de las 60 firmas de moda infantil que participaron en la primera edición de Little Barcelona y también de las más de 100 que ya están esperando para la próxima edición, que se celebrará del 16 al 17 de junio en Barcelona.

 

En el Estado Español, y en especial en Cataluña, la industria de la moda infantil tiene una importante representación. Según datos de la Asociación Española de Productos para la Infancia (Asepri), en 2010 este sector facturó 1.074 millones de euros. Un 31% de las ventas se efectuaron en los mercados internacionales, principalmente en Italia, Portugal y los Emiratos Árabes. Además, es muy probable que esta cifra siga aumentando, dado que ya en 2011, la facturación fruto de la internacionalización de las marcas creció un 15% más, respecto a 2010.

 

Hace cuatro meses decidisteis crear un nuevo espacio en Barcelona, dedicado a la promoción de marcas de moda infantil. ¿Por qué?

Javier, Sílvia y yo nos encontrábamos a menudo en diferentes ferias internacionales con nuestras propias firmas. Siempre veíamos muchas marcas españolas de moda infantil que hacían negocios con clientes también españoles. La pregunta era: ¿por qué no lo hacen ya en casa?

 

 

¿Y por qué?

Aquí, hasta ahora, no había una feria que diese cabida a un tipo emergente de marcas y a un nuevo modelo de tienda infantil. Firmas de moda que no solo ofrecen ropa, sino que tienen todo tipo de productos relacionados con un nuevo estilo de vida. Conforman una oferta comercial que va desde lo que se denomina ropa de la “primera puesta”, hasta el mobiliario, los elementos de decoración infantil o los juegos.

 

En Valencia se celebra la FIMI (Feria Internacional de Moda Infantil y Juvenil) desde los años sesenta.

Quisiera huir de las comparaciones, ya que simplemente nuestro cliente es diferente. Hablamos de nuevas tiendas y marcas innovadoras que han apostado por un concepto de universo infantil basado en una forma de vida que rompe con lo que habíamos visto hasta ahora. Tanto sea porque tienen por ejemplo un valor “bio” o porque se alejan de las líneas de diseño infantil clásicas.

 

¿La celebración de Little Barcelona ha supuesto para muchas marcas exponer por primera vez en su país?

Sí, un ejemplo es la firma Bobo Choses. ¡Estoy muy contenta de que esto le haya sucedido a Little! Ahora damos cabida a marcas que tenían que irse fuera, a las ferias internacionales, porque los clientes españoles que compran sus productos no iban a las ferias que teníamos aquí.

 

Por lo tanto, ¿muchas de estas firmas eran más conocidas en Francia o Países Bajos?

Ciertamente y, por este motivo, en Little las recuperamos. Aquí, tienen mucho mercado por recorrer. Era ridículo que dos firmas de Barcelona tuvieran que trabajar a sus clientes españoles desde Kleine, la feria que se celebra en Ámsterdam, o desde Pitti, en Florencia.

 

 

El 80% de expositores de la primera edición de Little Barcelona han sido marcas de casa.

No hemos hecho una feria con marcas de fuera –también tenemos algunas–, sino con marcas de aquí. Hay un mercado importantísimo que no encontraba su espacio de promoción. En este concepto diferente de moda infantil, España es uno de los países que tiene más potencial. Pero tampoco podemos olvidar que es un mercado emergente y aún es difícil penetrar en él con este nuevo concepto de moda porque la gente aún tiene miedo a los cambios.

 

Han quedado marcas en lista de espera que no han podido participar en la primera edición de febrero y habéis recibido la visita de 1.600 profesionales. ¿Os lo esperabais?

No. Sabíamos que había un “agujero”, pero no nos esperábamos esta buena acogida. De hecho, no acabo de entender cómo hasta ahora no se había hecho un proyecto como este. De hecho, en el mercado hay más marcas de ropa de niños que de adultos. Quizá un motivo es porque la mayoría de marcas que nosotros acogemos son de creación muy reciente.

 

¿Os habéis marcado los retos de la próxima edición de julio?

Queremos llegar como máximo a un centenar de expositores y buscar un espacio más grande que el de la primera edición, que fue la sede del FAD. Estamos encantados con el resultado que dio aquel espacio, pero para crecer habrá que buscar una nueva ubicación.

 

¿Huiréis de nuevo de una instalación convencional para ferias?

¡Seguro! Quizás estamos algo “heridos” con la estructura habitual de feria… Pensamos en un entorno diferente en el que no te puedas aburrir.

 

En cuanto al concepto de feria, ¿cómo evolucionareis?

Queremos ofrecer más cosas a las tiendas y a los clientes que nos visitan. Más allá de la moda y los elementos de puericultura, debemos pensar en el mobiliario, los libros o incluso las actividades infantiles. Pero hay que hacerlo lentamente, elegir bien.

 

¿Cuáles son los límites?

Es muy importante preservar el concepto original de Little. ¡Somos como una tienda de golosinas! ¡Cuando entras en ella, no sabes por dónde empezar porque te gusta todo!

 

¿Cuál es el espejo en el que os miráis?

A mí particularmente, como responsable de la selección de marcas, me gusta mucho Playtime de París. Especialmente su concepto inicial, cuando contaba tan solo con cincuenta o sesenta expositores, y con una oferta que iba más allá de lo que habíamos visto hasta entonces en las tiendas infantiles. En este sentido, nos decimos: ¿por qué no poner una espacio de peluquería o de libros en tu tienda de ropa? Desde luego, Playtime era una feria muy acogedora y esto es lo que queremos.

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