Entrevista

“El mundo es muy grande y estamos demasiado representados en Europa”

David Bell, director de Pretty Ballerinas

Cinco años después de su nacimiento en Internet, la firma Pretty Ballerinas prevé alcanzar un máximo de 30 tiendas repartidas por las principales capitales del mundo.

 

Su apuesta por la exclusividad y la notoriedad de marca, ha resultado un éxito para esta firma de zapatos de la familia Mascaró. Su director general, David Bell, impulsor de esta singular oferta de bailarinas de diseño para mujeres y niñas, asegura que el crecimiento de Pretty Ballerinas vendrá especialmente marcado por la disponibilidad de locales muy pequeños en ejes comerciales de las ciudades de moda más importantes de todo el mundo. La última apertura ha sido la de Barcelona.

 

La tienda que acabáis de abrir es la número 10 de Pretty Ballerinas. La primera en Barcelona. ¿Cuál será la siguiente ciudad en el Estado?

Además de Palma de Mallorca, donde ya estamos negociando una apertura, no vemos más posibilidades en España. Aunque si encontramos un local muy pequeño en el centro comercial de L’Illa de Barcelona, nos lo plantearíamos.

 

¿Cuál es el criterio para que una ciudad tenga una tienda vuestra?

Queremos mantener la exclusividad y por eso, estaremos presentes sólo en las principales ciudades de la moda a nivel mundial.

 

La apertura de Barcelona se ha hecho esperar. ¿Es un mercado que se os resistía?

Barcelona es el lugar que conocemos mejor. Hace 20 años que tenemos tiendas de Jaime Mascaró. Pero nuestro plan es buscar un local muy bien situado y también muy pequeño. Y estos requisitos no son sencillos, de hecho hace dos años que manteníamos negociaciones para poder tener esta tienda.

 

Un establecimiento de tan solo 30 metros cuadrados, en un magnífico edificio modernista del arquitecto Josep Domènech.

Hemos comprobado que los locales muy pequeños –unos 20 metros cuadrados– nos funcionan muy bien. Hacen crecer el espíritu más competitivo de nuestras clientas que cuando ven las tiendas llenas, quieren entrar. Además, este edificio modernista nos interesaba mucho entre otras cosas porque el mercado japonés, donde queremos estar presentes, tiene una gran admiración por esta corriente artística. No podríamos abrir una tienda en un edificio de Gaudí.

 

¿Percibís que la crisis ha hecho bajar el precio de los locales?

Esta crisis ha dejado libres locales muy buenos, pero los precios no han bajado mucho. Los traspasos sí que se han ajustado y por un negocio familiar como el nuestro, con un capital limitado, el coste de los traspasos es lo peor.

 

Vuestros inicios con Mascaró en Nueva York no fueron fáciles. Pero en diciembre pasado, abristeis en Lexington Street y a finales de julio, abrís en West Broadway.

Sí, teníamos un local inicial muy grande, eran demasiados metros cuadrados para Mascaró. Nueva York es la ciudad con más tiendas de moda del mundo y no es fácil introducirse. Pensábamos que la apertura en Lexington sería también difícil, pero el primer día vendimos 29 pares de zapatos.

 

¿Cuál es la clave del éxito de Pretty Ballerinas fuera?

Pensamos que en ciudades tan grandes, es muy difícil que no haya suficientes personas para mantener una tienda. Además, la bailarina es un básico que ha funcionado desde el primer día.

 

¿Estar en un segmento medio alto os ha aislado de las consecuencias de la crisis?

Sí. Pienso que lo peor es ser el producto más caro de tu público. Por ejemplo, la señora de Londres que sale de Lanvin y ve nuestras bailarinas de 129 euros y se compra varias.

 

El 60% de la producción de Pretty Bailarinas va al exterior, ¿otra protección ante la caída de la demanda interna?

Sí, y prueba de ello es que nuestras fábricas han trabajado una hora más cada día y todos los sábados de la temporada pasada. No lo habíamos hecho en 25 años.

 

De los 1200 modelos y 300 mil pares de zapatos de Pretty Ballerinas que producís cada año, el 75% se fabrica en Menorca. ¿Es complicado seguir manteniendo la producción en casa?

Hace algunos años tuvimos problemas para encontrar personal que quisiera dedicarse a la producción de zapatos. El sector turístico ha acaparado buena parte de la mano de obra de la isla. Ahora esto ha cambiado y el retroceso del turismo ha significado una mayor disponibilidad de personal.

 

¿Los mercados de los países árabes siguen siendo un atractivo para vosotros?

Sí, es un mercado que nos interesa mucho y poco a poco llegaremos, eso sí, con un socio local. Aunque estos mercados están más parados ahora, a raíz de la renegociación de la deuda pública de Dubai.

 

¿Y por dónde pasa el crecimiento de Pretty Bailarinas, en el futuro?

El mundo es muy grande y estamos demasiado representados en Europa. Queremos abrir más puntos de venta en Asia, en Oriente Medio y en los EE. UU. Sería interesante hacer como Zara, ir bajando nuestra dependencia del mercado interno ya que con Mascaró aún vendemos un 60% en casa.

 

Mascaró tiene más de 100 años y es además, una empresa familiar. ¿Esto es una desventaja?

No, al contrario, es una gran ventaja porque todo el mundo está en el lugar donde debe estar. Úrsula, mi mujer, se encarga del diseño que es lo que sabe hacer y no de la gestión. Y así, por cada miembro de la empresa. Además, a diferencia de las grandes compañías, crecemos poco a poco y fidelizamos a nuestros trabajadores.

 

Usted es hijo de la cultura empresarial estadounidense, ¿qué cree que deberíamos aprender de ella?

Pienso que nuestra manera de hacer es mejor, somos más ágiles y reaccionamos más rápido ya que no tenemos que someter cualquier decisión a un plan de negocio.

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