Entrevista

“Los niños son sólo niños, independientemente del género, y tienen derecho a escoger la ropa que les guste”

Carol, cofundadora de lötiekids

Una necesidad ética, estética y de concepto fueron los motivos que motivaron a Carol y David a fundar lötiekids. Trabajaban para grandes empresas de moda y quisieron aplicar sus conocimientos en tejidos, procedimientos y acabados en crear una marca de ropa infantil que fuera más allá del consumo inmediato, las modas y el género. Con un estilo nórdico y una estética japonesa, sus diseños son atemporales, cómodos, de calidad e unisex, fabricados en proximidad y respetuosos con el medioambiente.

 

¿Cómo surge lötiekids?

De la necesidad de encontrar ropa de niño/a cómoda, diferente y de buena calidad. Ropa que de verdad nos gustara y que supiéramos seguro que nuestro bebé llevaría sin ningún remordimiento por saber dónde estaba hecha y en qué condiciones.

 

¿Qué significa el nombre?

Es una referencia a la cultura nórdica, al espíritu de los niños libres, al imaginario infantil. Löttie es el diminutivo de Lötta, que es un nombre sueco. Lötta viene de Pipilotta, de Pippi Langstrump.

Entonces lötiekids vendría a significar “los niños de löttie”, que para nosotros quiere decir los niños de Pippi Langstrump (adecuado al nombre comercial y no tanto a la fidelidad ortográfica).

 

¿La ropa unisex responde a una demanda creciente de la sociedad?

Nosotros creemos que sí, cada vez hay más gente que lo pide y más gente que entiende el concepto.

 

¿Qué reivindicáis haciendo piezas unisex?

Que los niños son sólo niños, independientemente de si son niños o niñas, y que tienen derecho a escoger la ropa que les guste. La igualdad de sexos, la comodidad por igual, el hecho de llevar una pieza de ropa porque te gusta y te sientes cómodo, no porque sea lo que te toca por ser niño o niña.

 

Esto ha cambiado mucho

Cuando éramos pequeños la ropa era más unisex. Íbamos vestidos de colores rojo, azul, marrón… fueras niño o niña. En esto hemos retrocedido, la mayoría de marcas de gran distribución diferencian mucho la línea de niño de la de niña. En la de niños todo son camisas de hombre hechas en pequeño y camisetas de motos, y en la de niñas todo son piezas rosas con corazones dibujados… ¡pero estamos hablando de niños!

¡Hemos llegado a escuchar que unos leggings no se venden para niña porque llevan rodilleras! ¿Qué quiere decir que las niñas no van por el suelo? O una camiseta con un dibujo que gusta muchísimo no se vende para niña porque es de color azul… aún hay mucho trabajo por hacer en este campo.

 

¿Habéis descartado el rosa y el azul?

Nosotros cuando diseñamos siempre tenemos que incluir piezas azules para niños y piezas rosas para niñas. Intentamos que sean azules y rosas especiales, inusuales, que puedan gustar a todo el mundo, pero lo tenemos que hacer si queremos vender.

 

¿Sirve la ropa unisex como herramienta educativa para luchar contra los estereotipos de género?

Creemos que sí, es una manera más de normalizar la situación. De no discriminar por sexos.

Los niños absorben todo lo que ven y lo interiorizan. ¿Por qué tienen que ver que su ropa hace distinciones entre niñas y niños? Entonces todo el resto funcionará igual por lógica.

 

Va cogiendo forma el movimiento slow fashion surgido como reacción a la moda rápida de las grandes cadenas. ¿Creéis que estáis en un sector en el que aún cuesta llegar a un público más amplio?

Lamentablemente aún hay poca gente, especialmente aquí. En otros países como Alemania y Holanda, donde tenemos el principal mercado, la gente no te pregunta si es para niño o para niña, tampoco miran cuanto más barata les puede salir una pieza. La mayoría mira si les gusta, si está bien hecha, bajo qué criterios éticos y si es un precio razonable teniendo en cuenta todos estos factores.

La pieza que compren de lötiekids la utilizarán mucho tiempo y después pasará a hermanos, familiares o amigos, también la podrán comprar de segunda mano…

 

Aún cuesta comprar ropa de segunda mano

Aún estamos muy influenciados por el prejuicio que tiene que estrenarse ropa cada temporada, que no queda bien llevar ropa usada, preferimos comprarla barata pero que sea nueva. Por este motivo la gente compra en las grandes superficies porque te dicen “total para lo que le durará”, y no, no se trata de esto, se trata precisamente que la roba esté bien hecha y dure.

Poco a poco, pero, la gente va concienciándose, no sólo de la no discriminación por sexo, sino también de los criterios éticos y medioambientales. Pero cuesta, somos una sociedad profundamente influenciada por la producción lowcost y hemos normalizado demasiado que una camiseta cueste 4€, lo encontramos normal.

 

Desde que empezasteis, ¿habéis notado que ha evolucionado la tendencia de consumo responsable?

Lo hemos notado mucho, sobre todo por lo que hace referencia al algodón orgánico y a la fabricación de proximidad en empresas familiares.

 

Vuestros diseños se inspiran en el estilo nórdico y la estética japonesa, ¿por qué?

La cultura nórdica es un referente para nosotros. Pero también mantenemos un espíritu muy arraigado en Barcelona. Nos gustan los países nórdicos, tanto por motivos socioeducativos como por motivos estéticos; por la sencillez y practicidad, por la harmonía de las líneas y los colores… esto enlaza directamente con la estética japonesa, somos “hijos” del minimalismo. Aquí se despierta nuestra vertiente estética.

 

Otra característica que os define es el proceso de lavado que aplicáis previamente a las piezas. ¿Cómo lo hacéis?

Nuestras piezas siempre van tintadas o lavadas una vez confeccionadas; esto hace que la ropa tenga vida, que no parezca que acaba de salir de una fábrica y, sobre todo, que se encoja lo que tenga que encogerse y se estabilice, después en casa ya no encogerá más.

 

¿Qué tratamiento seguís para hacer las piezas duraderas?

El tratamiento no es ningún secreto, es ser muy cuidadosos con la calidad de los tejidos, de las fibras, de los materiales, saber de dónde vienen y quién las hace. Seguir el proceso, saber qué tejidos son de calidad y cuáles no; lo mismo para la confección, las tinturas y los acabados.

Personalizar cada elemento, hacer pruebas de durabilidad, factores que a simple vista no se notan pero que te diferencian y se acaban notando con el uso de las piezas.

 

¿Cuál es vuestra apuesta por la economía local?

Fabricamos en la provincia de Barcelona, apostamos por la producción de proximidad en empresas familiares pequeñas con las que tenemos un trato muy cercano. Es curioso ver marcas que se venden como “eco-friendly” y que promocionan líneas orgánicas pero que fabrican en China, India o Turquía. Por muy reciclado que sea aquel tejido, sólo por el hecho de traerlo hasta aquí ya has contaminado más que haciéndolo aquí con un tejido no reciclado.

En la nueva temporada hemos apostado por el algodón orgánico, un paso más en el camino hacia la sostenibilidad.

 

¿Es importante para controlar el proceso?

Sí que lo es, aunque nunca podrás controlarlo al 100%, pero se tiene que intentar controlar al máximo, saber quién tiene fábrica, escoger personalmente el tejido, saber de dónde ha salido el hilo, cómo son las personas que planchan etc.

 

Esto hace que sean producciones limitadas, ¿no?

Que el trabajo sea más complicado y tengas que dedicar más tiempo.

 

Citzzy, Biobuu.com, Hulahoop, Una mamá en las nubes, Bellabailarina, Poppy son algunas de las muchas webs que venden vuestros productos, ¿es necesario “aliarse” con plataformas slow fashion?

Son una gran herramienta para dar a conocer este movimiento al público en general y esta manera de ver la moda, no sólo a la gente del sector.

Muchos clientes llegan a la moda sostenible después de pasar por la comida orgánica y está bien que haya espacios donde se pueda ofrecer un concepto global de moda, juguetes, actividades, tiempo libre, educación, cultura…

 

¿Qué otros canales de distribución utilizáis?

Principalmente la tienda física pequeña de calle, donde el cliente acostumbra a tener un trato muy cercano con el comerciante.

Por otro lado, nacimos online, así que para nosotros es un canal muy bueno de distribución. En la primera campaña pudimos llegar a gente de los Estados Unidos, por ejemplo, cuando aún nadie nos conocía.

 

¿Queréis abrir tienda offline?

No forma parte de nuestro modelo como marca.

 

¿Cómo queréis crecer?

Con el mercado europeo estamos muy contentos, así que ahora nos tocaría llegar bien a Asia y a los Estados Unidos. Hemos hecho unos primeros pasos pero vamos poco a poco, somos una marca pequeña.

Para nosotros el crecimiento es poder invertir en mejorar lo que tenemos y poder ofrecer aquello que queremos a nuestros clientes.

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