Entrevista

No llevamos la medida adecuada de guantes

Victoria Alonso, propietaria de la Guanteria Alonso

Son las diez y media, y la Guantería Alonso ya hace media hora que ha abierto sus puertas. En medio de la hermosa calle Santa Anna un establecimiento de aspecto modernista lleva más de un siglo, concretamente desde 1905, ofreciendo guantes y otros complementos de moda. Dentro, Victoria Alonso, que ahora regenta el negocio y es la 3ª generación, nos abre la puerta con la ilusión como si fuera el primer día. Para ella la tienda es algo más que un espacio, y una puerta abierta al servicio de la ciudad.

 

¿De dónde surge esta pasión por los guantes?
Por tradición familiar, mi abuelo y mi padre ya hacían guantes de piel.

 

Por lo tanto, es un producto arraigado a la familia. ¿Qué es para vosotros un guante?
Es un complemento elegante. Por ejemplo, en una manga tres cuartos le pones un guante y hace que quede mucho más elegante. Sin duda, es un producto muy útil. Sirve tanto para el frío como para ir en moto, porque si te caes te puede proteger. El guante es básico, ha evolucionado desde la época antigua hasta la actualidad, pero continúa siendo muy útil, porque no es sólo por elegancia.

 

Durante esta larga trayectoria, ¿habéis vendido guantes a manos conocidas?
Pues sí. Un día vino Lola Flores, otro día uno del grupo Los toreros muertos… Bastantes caras conocidas han pasado por la tienda. Ahora también viene gente que hace teatro o películas. Por ejemplo, he provisto a una película norteamericana que se está grabando actualmente y que será futurista, pero que tendrá toques clásicos.

 

¿Adaptáis los guantes a las manos, es decir, elaboráis guantes a medida del cliente?
Normalmente no. A no ser que sea una cosa muy especial como por ejemplo pedidos para gente que diseña o tiene ciertos conocimientos textiles y que me detallan exactamente lo que quieren. Actualmente no podemos hacer cosas especiales porque el fabricante no te deja. Además, dispongo de un amplio abanico de posibilidades de medidas tanto para hombres como para mujeres.

Ahora bien, yo soy muy solidaria y si a ti te falta un dedo yo intentaré que te hagan unos guantes adaptados a la necesidad. Soy solidaria con las enfermedades e intento adaptarme a la persona.

 

Y por lo que respecta al material y al diseño. ¿Tenemos muchas variedades de tela y color?
En ropa no tenemos muchas alternativas, ya que solo quedan dos proveedores en toda España y uno en Italia. En cambio, en piel sí que tenemos más opciones, porque hay más oferta.

 

¿Cuándo ves unas manos ya sabes qué guantes son los más adecuados para ellas?
Sí, yo cuando veo una mano ya sé la medida que le corresponde, pero la gente no sabe la medida que se le ajusta mejor. Todo el mundo quiere ir cómodo, todo el mundo quiere ir grande… La gente tiene muchas teorías, una de ellas es que el dedo tiene que llegar hasta abajo y esto no es cierto, no tiene que llegar, ya que sino hace bolsa.

Estoy en una lucha continua. Yo siempre digo que soy la cascarrabias del centro. Eso sí, lo que tengo muy claro es que no digo mentiras, porque mi lema es que para tener un cliente contento le tienes que decir la verdad.

 

Además de vender haces pedagogía de los guantes…
Sí. También les explico cómo se los tienen que poner. Primero se ponen los cuatro dedos y después el gordo, porque si se pone todo de golpe se rompe la obertura.

 

¿Qué consejo me darías en el momento de comprar unos guantes?
El guante tiene que llegar hasta el final del pulgar y tiene que quedar justo. Si un guante baila no tiene gracia, de aquí el dicho “esto queda como un guante”.

 

¿Cuántos modelos tienes aquí en la tienda?
Hay muchos, se va variando. Yo pienso que la gracia de tirar adelante una tienda, como esta, es ofrecer un amplio abanico de posibilidades. La gente quiere ver muchas cosas.

 

Con tantos años de cara al público supongo que te habrán sorprendido algunas de las compras. ¿Cuál es el motivo más raro por el cual te han comprado unos guantes?
Una vez vino una mujer con la cara toda pintada de blanco y quería unos guantes, pero con la condición de que yo no los tocara, porque la contaminación y la radiación la atacaban. Quería unos guantes de algodón para no tocar a nadie y así sentirse protegida. Pero son historias que quedan en la tienda.

 

¿Qué más podemos encontrar en la tienda?
En verano también vendo abanicos. Guantes y abanicos son nuestros dos fuertes. Yo siempre le decía a mi padre que cuando tuviera un negocio ofrecería otros complementos. Por eso vendo otros complementos de moda como estolas, bolsos de ceremonia, bufandas, calcetines, sombreros…

La gracia de la tienda es ofrecer complementos, porque las personas se ponen complementos no accesorios. Los accesorios se ponen en los coches. Los complementos ayudan a hacer la persona, a llenar la manera de vestir, e incluso te marcan tu personalidad, si eres más extremado, eres más clásico…

 

¿Un negocio tan tradicional en una zona tan comercial tiene recorrido o cuesta llegar al público?
El problema es la juventud, ya que cada vez compra más por internet o por lo que ve. Ha cambiado el concepto. Antiguamente la gente entraba y te pedía una cosa determinada, y tú se la sacabas o le enseñabas lo más parecido. Si le gustaba se lo compraba y sino, no. Y ahora esto a la gente le da respeto, le da vergüenza. Es mi trabajo enseñar el producto.

La gracia de una tienda es tener varias cosas, aunque no sean rentables comercialmente, pero que son importantes para hacerle un favor a la ciudad. Por ejemplo, ahora vuelvo a tener turbantes en la tienda, y no por moda sino para las personas que están recibiendo quimioterapia, o manoplas para las manos, para la gente que ha sufrido un ictus. Una tienda no solo es vender, sino que es conectar con la gente y la ciudad. Dar un servicio.

 

Una manera de diferenciarse, porque esto las tiendas de gran formato no lo hacen…
Las tiendas grandes no me dan miedo. Ellas ofrecen lo que es moda. Mi gracia es que yo no ofrezco solo lo que es moda, sino que voy un poco más a la mía, siempre teniendo en cuenta la tendencia. Aquí encontrarás cosas que no hay en otros sitios.

 

¿Y el cliente vuelve?
Los clientes son bastante fieles. Cuesta que vengan cada temporada porque los guantes es un producto que aguanta. Pero sí que hay una visita continua. Además, encuentran que la relación calidad-precio durante todo el año es correcta. Porque yo no hago rebajas, yo ajusto el margen todo el año y esto hace que no lo pueda ajustar más en determinadas épocas del año.

 

El producto se puede conseguir a través de otros canales como el online, que la juventud está acostumbrada a utilizar.
Tengo una tienda en internet que me sirve de complemento para enseñar el género, pero yo centro mis ventas a través de la tienda. Es muy complicado vender electrónicamente, no tengo el tiempo ni la infraestructura para poderlo hacer.

 

Si una cosa caracteriza la guantería Alonso es el espacio. El establecimiento ha sido un lugar de inspiración para un escritor universalmente conocido como es Carlos Ruiz Zafón. ¿Es cierto?
Yo no recuerdo si fue él exactamente o no, pero me dijeron “ahora presentaremos una novela en Estados Unidos y esta tienda se hará famosa” y la verdad es que así ha sido. Desde que ha salido la novela este espacio es conocido. Ahora hacen una ruta de Carlos Ruiz Zafón y uno de los puntos que se visitan es la librería, que es esta tienda.

 

La vida de este negocio empieza en 1905, ¿en manos de quién?
Este establecimiento empieza en manos de Pepita Maños, una conocida de mi abuelo. Como no tenía descendencia, le traspasó el negocio a mis padres. Y desde 1905 que esto ha sido siempre una guantería.

 

La entrada tiene un aspecto modernista, ¿su interior también lo es? ¿O ha sufrido modificaciones?
La fachada y el interior de la tienda son modernistas. La tienda también es un punto de la ruta modernista que se hace en Barcelona. A pesar de esto, los últimos años hemos hecho cambios y mejoras, por ejemplo, hemos aumentado la iluminación, hemos intentado que el género se vea más, porque la gente quiere ver… pero el mobiliario es el mismo.

El hecho que haya madera es un inconveniente. La gente joven cuando ve la tienda dice “No entres que esto es de madera y te clavan” cuando el mismo producto te lo están ofreciendo en establecimientos sin puerta y con un aire mucho más moderno el doble de caro. Desafortunadamente, la gente compra como piensa. Se cree que por ser un espacio con historia tiene que ser más caro y no ofrecer productos actuales.

 

Estando en Ciutat Vella también hace que esté en el centro neurálgico del turismo. ¿Se fijan en el establecimiento?
El turismo me quiere mucho. Los extranjeros miran los productos de aquí. Te preguntan y sobre todo miran y miran, y siento que se sienten bien tratados. Tengo clientes de todos los países y algunos incluso repiten.

 

Este espacio histórico o la misma mentalidad de negocio aportan una magia al producto que le dan un valor añadido.
Yo siempre digo que tengo un hijo y una hija, y la hija es la tienda. Quieres el negocio y le pones el máximo cariño en el momento de vender. Me gusta mucho estar aquí, es como si fuera el primer día, y eso que al principio no me quería quedar.

Servicios de Barcelona és moda

Tienda en Internet

Una solución para crear y gestionar de forma ágil y flexible tu tienda online.

[leer más...]

Apoyo al emprendimiento

¿Eres una persona emprendedora? ¿Estás pensando en crear tu empresa?

[leer más...]

Cliente Misterioso

Evalúa el nivel de atención, trato y presencia que ofrece el personal de venta de tu establecimiento a los clientes

Utilizado por empresas y compañías líderes

[leer más...]