Entrevista

«Queremos relanzar Puig Doria en el resto del Estado y estar presentes en Madrid»

Josep Maria Puig Doria, Diseñador y Presidente de Puig Doria

El joyero Josep Maria Puig Doria, al frente de la firma que fundó su padre, repasa las claves para seguir teniendo éxito después de cerca de medio siglo y en medio de una crisis económica como la actual.

 

La grave recesión económica en la que vive o ha vivido buena parte del mundo, ha puesto las cosas muy difíciles al sector de la joyería. En Cataluña, la facturación ha caído un 35% desde el estallido de la crisis y hasta inicios del 2010. Todavía tienen que llegar las cifras de los primeros meses de este año que podrían corroborar una de las peores caídas del sector o dar motivos para el optimismo, ante un repunte de la evolución de este mercado. Fuentes del sector, consideran que durante este período, las cifras han sido «deprimentes» y así lo evidencia el cierre de más de un 10% de los comercios del sector en Cataluña.

 

En paralelo, la marca no para de crecer como referente en la elección de un producto de joyería y los últimos estudios del sector confirman que la venta se concentra cada vez más, en firmas reconocidas y de prestigio. Por ello, no es extraño que cuando se pregunta a Josep Maria Puig Doria por estos últimos años, asegure que «cuando se sabe lo que hay que hacer, se puede estar tranquilo». Las palabras de este empresario están avaladas por el prestigio y el éxito de una de las casas de joyería catalana más importantes de nuestro país.

 

Fue el padre de este joyero quien fundó Puig Doria en el año 1953. Él era lo que hoy se llama un emprendedor. Con un capital de cerca de un millón de pesetas, prestado por un buen amigo, instaló su negocio de diseño y venta al público de piezas exclusivas de joyería, en la calle Provenza de Barcelona. Hasta aquí la idea no tenía nada de excepcional, pero en realidad el proyecto de Josep Maria Puig Doria, padre no tenía precedente.

 

 

¿Qué era lo que hacía pioneras las joyas firmadas por su padre?

Él hizo el gran paso de la joyería tradicional en la joyería moderna. Sólo por poner un ejemplo: En 1975 tomó una perla y la cortó por la mitad para incorporarla a uno de sus diseños.

 

También introdujo la plata a la alta joyería

Sí, y utilizó las cáscaras de huevo, el cuero o el coco. Una joyería vanguardista con piezas de los años 60 que todavía están de moda.

 

Tras el éxito que logró en la joyería, es curioso pensar que su trayectoria profesional tenía que pasar por la arquitectura.

De hecho empezó estudiando arquitectura, porque era lo que quería su padre, quien trabajó junto a Antoni Gaudí y rehizo las maquetas de la Sagrada Familia. Pero lo dejó. Estaba convencido de que no sería capaz de crear edificios y seguirlos contemplando cuando ya no le gustaran.

 

Y primero apostó por la bisutería

Lo hizo por una cuestión económica, pero su padre no quiso. ‘Si no era arquitecto sería joyero’, le dijo mi abuelo.

 

Todo un acierto, ya que sus diseños recibieron el reconocimiento del sector a nivel internacional. ¿Un legado que genera admiración pero también respeto?

Era una persona con las ideas muy claras. A los 65 años, tras 50 como joyero, se retiró y me pasó el relevo. Pero yo gozaba de toda su trayectoria y experiencia para apoyarme.

 

Ahora, ¿qué es prioritario a la hora de diseñar una joya Puig Doria?

Que nos guste, el coste de la pieza no es un criterio. Nunca me influye lo que hacen los demás e incluso, no voy a ferias, como tampoco iba mi padre, para marcar así, nuestro propio estilo.

 

¿Cómo es el cliente de Puig Doria?

Muy fiel, siempre ha creído en nuestro trabajo y lo sigue haciendo.

 

Hacen piezas exclusivas bajo demanda y 2 colecciones al año, todo para vender en España. ¿Y el mercado internacional?

No pensamos en vender en él ahora, nuestro trabajo pasa por hacer las cosas bien, aquí.

 

Tienen sus dos tiendas en Barcelona pero buena parte de sus clientes también están fuera de Cataluña. ¿Por dónde pasa el futuro de la firma?

Queremos relanzar Puig Doria en el resto del Estado y quisiéramos estar presentes en Madrid en los próximos cinco años. Ahora, los clientes que nos piden piezas de fuera, se las enviamos. Pienso que la base del mercado del lujo está en la calidad del servicio que ofrecemos.

 

¿Cómo han capeado las dificultades por las que atraviesa el sector?

Nos hemos acercado a la demanda del público más joven y esto ha exigido cambiar mucho el diseño que hacíamos. Hemos atraído a los jóvenes hacia la tienda y les hemos enseñado aquellas piezas más asequibles para su bolsillo. Finalmente, también hemos incorporado el producto multimarca y trabajamos con grandes firmas.

 

¿Es cierto que el lujo también ha vivido momentos difíciles con la caída del consumo?

No lo creo, las grandes empresas del sector del lujo siguen vendiendo mucho.

 

¿Cómo ven nuestra joyería los profesionales de otros países?

Hemos sido un país pionero en el diseño y los italianos perciben claramente nuestro potencial.

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