Entrevista

Quiero que la novia se sienta guapa y cómoda, sin imposiciones ni normas sociales

Mireia Solsona, creadora y fundadora de Mimètik

Pasan pocos minutos de les 10 y me encuentro en medio de la Rambla Catalunya. Busco el Atelier, el espacio de creación y confección de la marca femenina Mimètik. Finalmente, me doy cuenta de que no es una tienda. El Atelier es un piso del número 95 de la Rambla Catalunya. Allí me espera la diseñadora y creadora de la marca, Mireia Solsona. El Atelier se refugia en un piso de la Barcelona tradicional, para así huir de lo que impone el mercado y las grandes marcas nupciales. Las paredes y el mobiliario blanco y fino, me impregnan de los valores de la marca.

 

¿Quién es Mireia Solsona?

Mireia Solsona es una persona que empezó a estudiar arquitectura, interesada en el mundo del diseño y la estética, pero sin ningún tipo de conocimiento inicial en el mundo de las bodas. Es durante la carrera cuando me surge el interés en diseñar, diseñaba ropa, joyas, bisutería…

Y a raíz de varios viajes que realizé con mi familia a Tailandia, Grecia, Marruecos, Indonesia… me iba fijando siempre en el tipo de vestido tradicional que había en cada país. Entonces, me daba cuenta que la toga griega es un trozo de tela que se envuelve de diferentes maneras en diferentes momentos de la vida de la mujer, que le permiten desde ir más arreglada a dar el pecho, sin tener que cambiar de pieza de ropa. En la India exactamente igual con el sari. Y me interesaba porque todas ellas son estructuras geométricas muy simples que se envuelven alrededor del cuerpo de la mujer ofreciendo diferentes tipos de estética y funcionalidad. Claro, todo esto en mi carrera era muy interesante, porque la arquitectura se basa mucho en la dualidad función – estética.

 

¿Estas experiencias te animan a dar el paso?

Al acabar la carrera tuve la suerte de trabajar en un despacho de arquitectura suizo, pero en 2009 cuando la crisis económica se agravó, el despacho tuvo que cerrar y lamentablemente fui al paro. Pedí la beca Projecta’t y para mí, este momento fue un periodo de profesionalización. En este punto vi que tenía que lanzarme al mundo del diseño y la moda. Tenía que buscar un canal internacional que diera mucha importancia al mundo handmade y artesanal, y que los precios no fueran un problema como lo estaba siendo en España.

 

Como dicen “cuando una puerta se cierra, ciento se abren” …

La crisis económica fue el detonante de toda la idea de negocio. Una cosa que tenía como hobby y que participaba puntualmente en algún market, se convirtió en mi negocio. Dudé mucho entre si continuar con mi profesión o hacer el salto al negocio, pero la crisis me lo dijo “no hay trabajo de arquitecta, así que toca emprender”. En este momento creé Mimètik donde desde hace 10 años apuesto por un diseño artesanal y sostenible.

 

¿Qué es y cómo surge el Atelier?

Este espacio es un espacio para encontrarnos con la novia. Mimètik es una marca que fundé hace 10 años y es una marca que tiene como valor el contacto. Hablamos mucho con la novia. Esta comunicación y conexión es esencial y clave para el negocio.

Y cuando me he parado a pensar como sería mi boda ideal y como querría que fuera el día, siempre he pensado que querría sentirme querida y rodeada, todo muy natural, sin imposiciones ni normas sociales. Muy libre. Una situación que comparten muchas novias.

Hay gente que intenta casarse, pero no encuentra su vestido, porque no quiere gastarse mucho o no se e siente cómodo. A raíz de esto muchas clientas empezaron a pedirme que les hiciera yo el vestido de novia. Para mi era una gran responsabilidad, ya que es un día muy importante para la persona, pero después de reflexionar decidí hacer el paso definitivo. Añadí a los vestidos de fiesta que ya hacía, los vestidos de novia. La respuesta fue espectacular, principalmente en los Estados Unidos.

 

¿Por lo tanto el espacio del Atelier nace para dar respuesta a una demanda?

Mucha gente tiene miedo a comprar el vestido a través de internet y muchas novias de Europa me llamaban para preguntarme si podían venir a verme. Como los vuelos por Europa son tan baratos, visitaban la ciudad un fin de semana y aprovechábamos para vernos, pero como yo estaba en una nave no me era práctico ofrecer esta recepción. Entonces, decidí crear un espacio donde conocer a la clienta, donde vernos cara a cara, donde se puedan probar el vestido y donde respiren lo que yo soy y lo que mi marca es. Por este motivo el Atelier es el espacio donde quedamos y conocemos las novias.

 

¿Por qué os tenéis que conocer?

Nuestro sistema de vestidos de novia es diferente, ya que ofrecemos vestidos por piezas y desmontables, y hasta convertibles. Nosotros partimos de modelos prediseñados y a medida que vamos conociendo la novia vamos añadiendo y sacando piezas. Cuando vienen al Atelier los animamos a que visiten nuestra página web para que conozcan nuestras posibilidades y, además, les hacemos rellenar una encuesta relativa a la persona y a la boda. A partir de este proceso nosotros conocemos la novia y el contexto, y empezamos a trabajar posibilidades, y hablamos y sugerimos.

Muchas de les novias se deciden por llevar un vestido por piezas, porque de esta forma pueden aprovechar la falda para otro día o podemos cortar el vestido para poder utilizarlo después de la boda. Los vestidos por piezas permiten hacer cambios a los vestidos durante el día, ya que hay muchas novias que en la ceremonia quieren vestir de una forma y en el baile de otra, con esta solución, sacando y cambiando piezas, respondemos a esta necesidad.

Queremos que sea un vestido reutilizable porque nuestra filosofía va hacia la sostenibilidad. Si hacemos una inversión en un vestido, intentemos rentabilizarla al máximo. El vestido tiene que tener vida más de un día.

 

¿Qué es lo que realmente te atrae de este mundo?

Esta conexión, el contacto emotivo, de ayudarlas a sentirse bien. Para mi es importantísimo en el mundo en que vivimos actualmente en el que todo es tan materialista y rápido. La gente tiene poco tiempo para hablar de sentimientos, para hablar de emociones y creo que es un sector donde esta conexión se mantiene y es importante. Esto es lo que más me atrae.

 

¿Dónde vendéis?

Nosotros empezamos creciendo en EE.UU y Canadá, y poco a poco en Europa. Inglaterra, Alemania y Austria serian los tres principales mercados del continente europeo. A pesar de que en el norte de Europa y Ámsterdam empiezan a crecer.

En Cataluña nos están conociendo bastante y es donde tenemos el 90% de las clientas nacionales. En España en conjunto nos conocen de forma desigual, en el norte, Asturias y País Vasco tenemos bastantes clientes, pero en el sur nos empiezan a descubrir ahora.

 

¿El espacio físico del Atelier lo podemos encontrar en el extranjero o solamente lo encontramos en Barcelona?

De Atelier solo hay uno. Tenemos un espacio similar en Madrid, pero es dentro de una tienda y no responde a las mismas condiciones. La esencia de este espacio solo se encuentra aquí, en medio de la Rambla Catalunya.

 

Los viajes han sido una parte muy importante de tu crecimiento, ¿cuáles son los lugares que más te han aportado profesionalmente y creativamente?

La India me inspiró en muchos niveles, vi mucha dureza y mucho impacto social, experimenté un contacto fuerte. Nepal también me inspiró mucho en colores y espiritualidad. Tailandia con su manera de vestir, los pantalones tailandeses. Y Grecia me influyó a nivel estético, además de la cultura griega.

 

¿Y qué países innovan más en el sector de la moda?

A nivel europeo, Alemania es muy potente. Está apostando mucho por el diseño y por la sostenibilidad, está saliéndose de los cánones impuestos. Con las clientas y colegas que tenemos allí lo hablamos y vemos que tienen una mentalidad diferente, más innovadora y que piensan en el cliente final. Suiza también está haciendo cambios importantes, pero los desconocemos más, ya que no tenemos tanto contacto. Y evidentemente fuera de Europa, hay partes de Estados Unidos que están haciendo mucho trabajo. A pesar de ello, la gente de Estados Unidos valora mucho que el producto esté hecho en Barcelona.

 

¿Tienes pensado adentrarte en el mercado masculino?

No, porque no lo conozco. No sabría cómo hacerlo. De momento, tenemos mucho camino por recorrer en el sector femenino.

 

A parte de vestidos de boda, ¿qué más ofrece Mimètik?

Continuamos haciendo vestidos de fiesta y vendiéndolos como desde los inicios. Pero ahora, hemos decidido apostar mucho más por el sector nupcial. Además, creo que los vestidos de boda nos exigen ofrecer mucha más atención que un vestido de fiesta.

 

Choca esta decisión de apostar por mercado nupcial cuando en Cataluña está bastante desarrollado

Yo me introduzco en este mundo porque me lo piden. Como he comentado, diferentes chicas me animan a adentrarme en este sector. Y al ver que estaban tan contentas y estupendas es cuando hago el salto a internet y a comercializar el producto. Podríamos decir que mi proceso ha sido a la inversa.

Además, el producto que ofrezco es un producto auténtico, porque mi finalidad es ofrecer un producto que las haga estar estupendas, tranquilas y cómodas. Y concretamente, esto hace que no se las identifique con las grandes marcas. La personalización y el contacto para mí son claves para el negocio.

 

Esta personalización y contacto es tu ADN, pero dentro de una cultura de consumo masiva y de masas, ¿cuesta vender un producto que exija tanta reflexión y decisión?

No, porque la gente está cansada de este consumismo rápido. La gente quiere que la boda sea un día especial y un momento de calma. Es un día que celebramos nuestro amor y es un día diferente. Al final las chicas valoran que puedan estar cómodas, guapas y tengan calma.

 

¿Cuantas novias vistes?

Se me hace difícil poner una cifra ahora. Te puedo decir que de lunes a sábado nos visitan cada día 3 personas. El Atelier no es una tienda, es un espacio cerrado y para visitarlo es necesaria una reserva previa.

 

Este año ha tenido lugar la Bridal Fashion Week, ¿participaste?

No he ido ni comparto este concepto. Nosotros trabajamos el mundo handmade y éste no tiene cabida, además creo que en esto Barcelona no hace suficiente énfasis, sería interesante que trabajara este punto. Dar voz a marcas pequeñas que hacemos cosas artesanales. Estamos distanciados en términos de filosofía de negocio con los presentes en la feria.

 

¿Cuánto tiempo necesitáis en el Atelier para completar todo el ciclo, conocer a la clienta y ofrecer un vestido de novia que cumpla las expectativas?

Si ellas necesitan un vestido hecho a medida, nosotros pedimos un plazo de dos meses. Ahora, si vienen con menos tiempo, lo que hacemos es acelerar los plazos y las decisiones son más rápidas. Es necesario tener en cuenta que el proceso de realización del vestido exige bastantas pruebas y a menudo la novia quiere probarselo con todos los complementos que va adquiriendo, la ropa interior, los zapatos, etc. A pesar de ello, nosotros siempre tenemos soluciones a todo.

 

¿Y de que rango de precios estamos hablando?

Los más caros tienen un precio de 900€ aproximadamente. Y después los estándares, vestidos sencillos sin blonda, blancos y convertibles, tienen un precio de 200€.

 

¿Dónde los fabricáis?

La fabricación es en Barcelona. Una empresa externa hace el corte y aquí en el Atelier confeccionamos los vestidos.

 

¿Cuánta gente te acompaña en este reto?

Tenemos un equipo de nueve personas y yo me encargo de la supervisión y organización. Últimamente, me estoy encargando de llevar más los aspectos de marketing y comunicación. Y ahora también estoy llevando a cabo otro proyecto que consiste en explicar el proyecto de Mimètik a jóvenes diseñadores. Aporto los primeros conocimientos y consejos para empezar a vender y adentrarse en esta aventura. Eso sí, continúo diseñando y controlando los diseños y producciones de todos los productos. En general, toco de todo.

 

En 10 años ya dispones de un equipo bastante sólido.

Todo este crecimiento ha sido lento porque sabemos lo que nos ha costado llegar hasta aquí. Pero si queremos dar mejor servicio o crecer más, se necesitan hacer inversiones y tenemos que estudiar bien donde hacerlas para crecer.

 

¿Qué horizonte se marca el Atelier para los próximos años?

Ahora estamos realizando un proceso de reestructuración del Atelier porque tenemos mucha demanda. Pero, es necesario medir mucho el crecimiento porque tampoco queremos dar un servicio muy grande y después en el taller no poder hacer frente a las peticiones. Para mi es importante que todo el mundo en el equipo disfrute del trabajo que hace y esté feliz y agradecido.

 

Comentabas que ahora apuestas por la formación, ¿lo desarrollarás en los próximos años?

Por supuesto, quiero crecer en ayudar a otra gente a vender por internet. Quiero hacer énfasis en ayudar al consumidor y producir diferente. Estoy alarmada con lo que le estamos haciendo al planeta, sobre todo desde que soy madre, me asusta profundamente. Entonces, pienso que los grandes cambios empiezan con pequeñas acciones. Hay muchísima gente haciendo cosas y creo que si intentamos entre todos hacer cosas, lo podremos conseguir. Por mi parte, lo que siento es que tengo que ayudar a más gente a que produzca de forma sostenible y pueda vendes a más gente para poder crear esta otra economía. Esta es mi misión.

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