Entrevista

“Todas mis clientas han sido reinas”

Margarita Nuez, diseñadora de moda

Se acaba la entrevista con Margarita Nuez. Más de una hora de diálogo amable y de decidida seguridad gracias a la autoridad que otorga ser uno de los grandes nombres de la moda, tanto en su país como a nivel internacional. La pregunta final la hace ella misma: “¿Recuerdas, también, que he trabajado muchos años para Su Majestad la Reina Sofía?”. Más de 20 años de estrecha relación de confianza. Sin embargo, Margarita Nuez, alejada de los focos, de las pasarelas y poco dada a conceder entrevistas, había pedido no centrar la entrevista en su relación con la Casa Real y, en concreto, con su clienta más popular, la Reina Sofía.

 

La realidad es que cuando repasa su vida profesional no se puede obviar que ha sido, y en ocasiones sigue siéndolo, una diseñadora indispensable para la Reina. En este sentido, Nuez se siente muy agradecida por la confianza y el reconocimiento que ha recibido de la Familia Real. Gracias a esto, y a un gran talento para combinar sencillez con elegancia y sofisticación, sus diseños han sido testigo de grandes acontecimientos protagonizados por la monarquía española, como la boda de los Príncipes de Asturias o, más recientemente, también la de los Duques de Cambridge. Una relación muy especial que explica que comenzó gracias a Concha Villalba, clienta suya y esposa del ex ministro socialista Narcís Serra, y que hoy en día continúa aunque Margarita Nuez se haya retirado ya de la primera fila del mundo de la moda. “Pero hay encargos que, si me lo piden, los hago”, matiza con determinación, sentada en uno de los salones de su casa, donde hay expuestas muchas de las fotografías que prueban que entre ella y la Familia Real existe una buena y duradera relación.

 

Aragonesa de nacimiento, llegó a Catalunya con solo 6 años e hizo de Barcelona su casa. Aquí ha dejado huella en el mundo de la moda firmando diseños que forman parte de la historia del sector a nivel internacional. Y, más allá de dedicarse a dejar volar la imaginación entre tejidos, Margarita Nuez también ha liderado a lo largo de los años iniciativas emprendedoras para la promoción de la moda. Todo esto la hizo merecedora, además, de la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya en 2005.

 

¿Echa de menos el día a día de su trabajo como diseñadora?

No. He tenido una vida muy intensa y no siento añoranza.

 

¿Cómo recuerda ese tiempo pasado dedicado al mundo de la moda?

Mira, una de mis hijas me dijo un día: “Cuando mueras, ya sabemos tu epitafio: “ha vivido” (risas).

 

¿Ahora qué es prioritario?

Me quedan muchas cosas por hacer. Pero lo más importante ahora es luchar para situar la obra de mi marido, el pintor Carlos Mensa, donde se merece. Debo enfocar mi tiempo, porque nos hacemos mayores. Además, a causa de mi trabajo, no dediqué el tiempo que debía a trabajar para su obra.

 

Tiene dos hijas. ¿Podríamos decir que fue pionera en esto de la conciliación?

Bueno, creo que lo hice bien. Es cierto que podría haber pasado más tiempo con la familia, pero también he dado mis frutos a la sociedad y obviamente a ellos. Además, no estoy segura de que todo deban hacerlo los padres…

 

Pero no debió ser fácil combinarlo todo.

Sí, tengo una anécdota que lo resume bastante bien. Una de las porteras de la finca donde teníamos el taller me dijo un día: “Usted no es señora”. Yo, sorprendida, le pregunté por qué y me respondió: “Porque usted trabaja”.

 

¿La moda como profesión continúa siendo muy exigente?

Lo era y lo es. Nunca ha sido una profesión fácil. Ahora me sorprende que los más jóvenes que he podido conocer se interesen solamente por cómo fueron las primeras entrevistas que hice, la primera vez que salí en televisión… Creo que esto es un síntoma de que la gente quiere el resultado antes de empezar a caminar.

 

¿Y por dónde empieza este camino?

Por el patrón. Como en arquitectura, el patrón tiene una importancia crucial y no estoy segura de que los jóvenes lo tengan suficientemente en cuenta.

 

La fórmula mágica sería…

Ser bueno técnicamente y ser luchador. Quien no es ambas cosas, en el mundo de la moda, se lo comerán.

 

¿Qué nombre le viene a la cabeza con esta combinación?

Josep Font. Tiene ganas de luchar y creo que puede hacer grandes cosas.

 

¿Qué destacaría de la evolución del sector desde que inició su trayectoria en los años 70?

Diría que no nos podemos quejar y que, indudablemente, ha pasado algo. Vas a cualquier lugar del mundo y encuentras una tienda de Zara o Mango. Está claro, también, que ha habido una separación definitiva entre el diseño y el empresario.

 

¿Su modelo era “todo en uno”?

Sí, pero el que ha generado dinero es este. Por lo tanto, el que yo escogí debía estar pasado de moda, ¡o yo qué sé!

 

Al margen de esto, su trabajo ha contado y cuenta con el reconocimiento de la profesión, tanto en casa como fuera. ¿Qué lo ha hecho especial?

No sé si soy buena, mala o regular. Sí sé que tengo mi estilo.

 

Hay muchas definiciones de su estilo. ¿La suya cuál es?

Mi mujer es guerrillera, dinámica y de acción. Es la que se ha incorporado a la sociedad actual.

 

¿Cuál ha sido su evolución?

Te diré cuál ha sido el denominador común: la simplicidad.

 

Y no seguir las tendencias.

Sí. Me imponía a mí misma no hacer nada del color de la moda. Tanto para lo bueno como para lo malo, siempre he huido de las tendencias. No sé si es lo más correcto, pero era mi temperamento.

 

¿De dónde saca eso que se conoce como inspiración?

No lo sé. Dicen que las cosas bajan, no las buscas. Eso me ha pasado a mí. A veces, todavía estoy en la cama y tengo que coger un lápiz y dibujar.

 

Junto con sus hermanas, comenzó a trabajar en una firma de moda infantil. Pero decidió que su vida profesional tenía que continuar por otro camino. ¿Por qué?

Recuerdo que muchas noches soñaba con vestidos y que mi marido siempre me decía: “¡Pues plásmalos en un papel!”. Él me enseñó proporciones, me animó a diseñar y me despertó la imaginación.

 

¿Después llegó su aventura como emprendedora?

Sí, busqué a una persona que creyera en mí, una socia, y me alegro mucho de la decisión que tomé. Una de las cosas buenas que tiene haberlo hecho es que aunque te equivocaras, ¡nadie te lo decía!

 

Fiel a su carácter, no se quedó aquí. Sus siguientes pasos fueron los desfiles en los hoteles de la ciudad, los viajes a Madrid para mostrar sus proyectos y las pasarelas.

Es cierto. Y de todo ello, el desfile que organizaron América Juan y Jorge Juan en el Hotel Princesa Sofía fue muy importante porque allí estaba Segismundo de Anta, quien había sido secretario general de la Cooperativa de Alta Costura y fundador del Salón de la Moda. A partir de aquí, empecé a colaborar con él. Más adelante, Josep Ferrer, Josep Maria Tresserra, Antonio Meneses, Andreu y yo formamos el grupo MO Disseny. Comenzamos a desfilar en el Ritz, pero en seguida vimos que también debíamos ir a Madrid.

 

Y después fue la Pasarela Gaudí.

Así es. Del grupo, junto con Antonio Comin, surgió la idea de hacer una pasarela en Barcelona.

 

Ha sido protagonista de la historia de la moda en nuestro país y así queda reflejado en la Gran Enciclopedia de la Moda Francesa, así como en la de Venecia. ¿Echa de menos recopilaciones como estas aquí?

Nuestra historia de la moda no está suficientemente recogida. Los españoles somos la madre del mundo de la moda con nombres como Balenciaga o Pertegaz, y no tenemos en nuestro país un solo libro de la moda como correspondería.

 

Pese a las pasarelas o las entrevistas, usted siempre ha sido un ejemplo del éxito del boca a boca.

Nunca he hecho publicidad y todo ha sido fruto del boca a boca, es muy cierto. En cuanto a las pasarelas, son algo efímero; te obligan a hacer fuegos artificiales y no haces un producto para tu público, sino para la prensa. Finalmente, además, no acabas satisfaciendo a nadie: a los periodistas siempre les sabe a poco y a los clientes, demasiado. La conclusión es que debes seguir tu propio camino.

 

¿Siempre se ha sentido libre para diseñar lo que tenía en mente?

No, a veces te has sentido coaccionada y un trabajo no ha acabado siendo todo lo bueno que deseabas. Por eso, algunos los he firmado y otros no.

 

¿Recuerda alguno en especial?

No recuerdo un diseño en concreto; recuerdo colecciones. Las hay que aún las miro y pienso que no han pasado de moda. El valor de un diseño es que dure. A lo mejor, la moda que podríamos llamar “de un solo uso” será la que quede más afectada por la crisis. La gente consumirá menos moda, pero puede que lo haga un poco mejor.

 

Y ya para acabar, ¿cómo ve el sector en nuestra ciudad?

Antes, cuando viajábamos con mi familia y veíamos a alguien que iba muy elegante, decíamos: “Seguro que va a Barcelona”. Ahora creo que es al revés. En Barcelona se ha escondido el vestir bien y creo que nos hemos equivocado. Se puede optar por un estilo deportivo y muy dinámico, pero siempre armonizado.

 

 

¿Recuerdas también que he trabajado muchos años para Su Majestad la Reina Sofía? Estoy muy agradecida a los Reyes por su confianza y el trato que siempre me han ofrecido, y también por concederme la encomienda de Isabel la Católica. Aunque debo decir que, para mí, ¡todas mis clientas han sido reinas! Me he ocupado de ellas siempre en personas y les he dado el mismo trato.

 

Imagen portada: Margarita Nuez recogiendo la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya en el año 2005.

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